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Tu y Tu Bebé

Disciplina positiva: firmeza y afecto

Crédito
Ana Maria Reyes
Psicóloga Clínica
Entrenadora de padres en Disciplina Positiva
Certificada por la Asociación de Disciplina Positiva

Seguramente usted como padre ha escuchado o visto recientemente en medios y redes sociales el término Disciplina Positiva sin tener mucha claridad o conocimiento de qué se trata.

Disciplina Positiva es una propuesta creada por las psicólogas estadunidenses Jane Nelsen y Lynn Lott, quienes a principios de los 80’s se encontraban tanto a nivel profesional como personal frente a la educación de niños y la crianza de sus propios hijos, encontrándose con los retos y desafíos que ésta última impone a todos los padres y educadores en todos los lugares del mundo, sean estos psicólogos, médicos, amas de casa, profesionales u obreros.

Ambas iniciaron juntas un recorrido en la búsqueda de alternativas de crianza que no sólo facilitaran el manejo de estas situaciones reto, sino que generaran a largo plazo el desarrollo de habilidades y aptitudes en los niños. Así fue como surgió entonces la Disciplina Positiva, un estilo de crianza basado en la premisa fundamental de la combinación simultánea de firmeza y afecto en el trato con los niños.

De manera resumida podríamos decir que los diferentes estilos y métodos de crianza que tienen los padres a su disposición recorren una gama amplia que va desde el extremo de la rigidez o autoritarismo, hasta el polo de la exagerada afectividad y sobreprotección.

De tal manera que usualmente los padres pasan del castigo y el uso de la fuerza, a la complacencia y la permisividad de una semana a otra sin que ninguna de los dos logre una mejor respuesta del niño ni consiga hacerle sentir al propio padre tranquilidad y confianza frente a su rol de educador.

Disciplina Positiva busca combinar lo mejor de estas dos opciones (autoridad/afecto) de forma que ambas estén siempre presentes, y evitando pasar de una a otra alternadamente. Los padres que usan estrategias de Disciplina Positiva o crianza humanizada buscan orientar afectuosamente, sin permitir que el niño “haga su voluntad”, pero sin dejar tampoco que la conexión emocional con sus hijos, fundamental para la educación vista como un proceso a largo plazo, se pierda.

Sin embargo esta combinación no resulta sencilla cuando no solamente hemos sido criados bajo esquemas que enfatizan en una u otra alternativa, siendo por lo tanto éstas las únicas referencias de que disponen los padres para educar a sus hijos, sino además cuando los mensajes e información que reciben los padres provenientes de algunos profesionales, libros, programas de televisión, redes sociales, ect. enfatizan también en una de las dos opciones de educación, (frecuentemente en la opción del autoritarismo) o dan mensajes confusos y contradictorios recomendando ofrecer afecto y respeto, al tiempo que sugieren estrategias que promueven dominio e imposición, (información frente a la cual a los padres usualmente les resulta difícil poner filtros) ocasionando finalmente luchas de poder entre padres e hijos, así como confusión y desgaste tanto en los padres como en la relación misma.

Un padre puede elegir si así lo desea, optar por un estilo autoritario de crianza, considerando que por medio del fuerte control y la exigencia conseguirá que el niño tenga claro cómo debe comportarse, o puede también decidir que se siente más cómodo utilizando métodos de excesivo amor y complacencia ya que opina que así no maltratará emocionalmente a su hijo, o bien puede también intercambiar entre uno y otro dependiendo de la situación y de su propio estado anímico, con la creencia de que así evita caer en uno de los dos extremos; sin embargo es importante que ese padre tenga claro que aunque con el uso de cualquiera de estas formas de crianza posiblemente logre algunos buenos resultados de comportamiento temporales, o quizá duraderos, promueve a largo plazo a manera de “efectos secundarios” características como rebeldía, sumisión, manipulación o resentimiento, entre otras.

Mientras que al usar estrategias que combinan simultáneamente firmeza y afecto, el padre estará obteniendo inicialmente los mismos resultados a corto plazo, pero promoviendo poco a poco y a largo plazo en su hijo el desarrollo de habilidades y aptitudes para la vida.

Disciplina Positiva es hoy en día una asociación que promueve este estilo de crianza en diferentes lugares del mundo, y en los últimos años está empezando a llegar a nuestros países de habla hispana a través de diferentes medios, llevando el mensaje de firmeza y afecto en la relación padres-hijos y ofreciendo estrategias sencillas pero poderosas para una crianza más efectiva y “disfrutable”. 

Para mayor información sobre sus cursos y talleres visita: https://www.instagram.com/firmezayafecto/

 

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