Salud Oral en
Embarazadas
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Salud Oral en Embarazadas

Alimentación y Salud oral

Por
Lina María Vásquez Fernández
Odontóloga Odontopediatra CES Medellín
Vicepresidente ACOP ( Academia Colombiana de Odontología Pediátrica)
TEL 2653152

La dieta y la nutrición en la prevención de enfermedades dentales representan un papel fundamental en los períodos pre y postnatal de cualquier ser humano. Una mala salud
dental y deficientes hábitos nutricionales, pueden contribuir a la aparición de compromisos en el estado general y en el desarrollo del niño.

El desarrollo y la calcificación de los primeros 20 dientes se producen en el útero durante la semana 14 de gestación y continúan hasta el sexto mes de vida, cuando empiezan a erupcionar en la cavidad oral. Los dientes permanentes terminan su formación alrededor de los 12 ó 13 años.

Las deficiencias de proteínas y calorías durante la gestación pueden disminuir la resistencia a las enfermedades orales durante toda la vida del niño. La base para la prevención de estas, parte de una adecuada y balanceada alimentación, así como de la práctica de conductas y estilos de vida saludables, tanto en la madre como en los hijos.

En el período prenatal, la alimentación de la madre es crucial para la salud dental y de todo el sistema óseo del bebé, por esto en la dieta materna no debe faltar ninguno de los nutrientes que participan en la composición de huesos y dientes, como por ejemplo el calcio y la vitamina D.

Las necesidades de calcio están aumentadas en la etapa de crecimiento de los niños y adolescentes. La leche y derivados (yogur, cuajada, quesos...) tienen la fama de ser las mejores fuentes de calcio; sin embargo, existen diversos alimentos vegetales tanto o más ricos en este mineral que los anteriores: sésamo, melaza negra, frutos secos y legumbres en general, y con cantidades más discretas, la col, el brócoli, las espinacas y la naranja. Los pescados de los que se come la espina tales como sardinas en lata, boquerones, etc., también son ricos en calcio.

Las deficiencias de vitamina A y proteínas comprometen el sistema inmune y por lo tanto disminuyen la resistencia a las enfermedades. El fósforo, el magnesio y las vitaminas C y D son también esenciales en la formación y maduración de la cavidad oral ya que si faltan algunas de estas vitaminas en la madre o en el embrión, se pueden producir alteraciones en estructuras orales tales como labio y paladar hendido, mucosas con color alterado, crecimiento anormal de las encías y lengua lisa entre otros. Si existe deficiencia de á cido fólico se puede producir estomatitis (lesiones o llaguitas dolorosas) que impiden el niño alimentarse sin sufrir molestias.

Desde el punto de vista nutricional, el flúor es el nutriente más importante relacionado con la prevención de caries. Sin embargo, en la actualidad se están presentando una gran cantidad de pacientes con fluorosis, que es una alteración dental, por exceso de flúor sistémico, la cual se expresa con manchas en los dientes que varían desde el color blanco hasta el café, dando la apariencia de dientes moteados. Esto podría deberse en gran parte a la ingesta excesiva de crema dental, especialmente en niños menores de tres años. No se recomiendan suplementos de flúor ni para las madres ni para los niños.

Durante el período post-eruptivo del los dientes, los carbohidratos juegan un papel muy importante en la formación de la caries dental. Por eso se debe controlar el consumo exagerado y frecuente de azúcares y “chucherías” entre comidas y hacer frecuente el cepillado después del consumo de alimentos. Mientras más tiempo permanezcan los carbohidratos sobre la superficie dental y mientras más pegajosos se hagan, mayor será la probabilidad de descalcificación del esmalte y de formación de caries.

La caries del biberón, como se ha llamado tradicionalmente, es una enfermedad causada entre otras cosas por dejar dormir el niño con el tetero, que es generalmente endulzado con azúcares refinados, lo que produce una destrucción agresiva y generalizada del esmalte de los dientes deciduos o de leche, que puede llegar a comprometer seriamente la salud del niño.

Los zumos ácidos, como el de naranja, limón y otros, también contribuyen al deterioro dental, debido a sus niveles de acidez y alto contenido en azúcares simples. Sin embargo, no por ello debemos evitar estos alimentos; lo realmente importante es no tomarlos entre horas y no descuidar nuestra higiene bucal.

Existen una serie de alimentos que han sido considerados como los más adecuados para mantener la salud oral. Estos son los alimentos ricos en fibra -cereales integrales, legumbres, frutos secos, frutas y verduras- ya que requieren una mayor tarea de masticación y estimulan la producción de saliva, el neutralizador natural de la boca.

En conclusión es fundamental tener una dieta balanceada, en la cual se incluyan las vitaminas, proteínas y minerales que se encargan del normal desarrollo y mantenimiento de las diferentes estructuras orales, combinándola con hábitos de higiene oral como cepillado tres veces al día, seda dental diaria y controles periódicos por el odontópediatra.

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Salud Oral en el bebé

El cuidado de los primeros dientes

El futuro dental de un niño puede estar determinado por la madre aún antes de que aquel nazca, y los cuidados que se le provean en sus primeros meses de vida le podrán garantizar una dentadura saludable en la infancia y la adolescencia.

La alimentación de una mujer gestante puede influir mucho en la calidad de los dientes que llegue a tener su hijo, pues, en virtud de que el calcio y el fósforo son dos de los principales componentes de los huesos y de la dentadura, la dieta de la madre deberá incluir alimentos ricos en estos dos nutrientes ( tabla ).

Y una vez el bebé ha nacido, la atención que se le dispense a su salud oral permitirá que las encías, los dientes y el hueso que los soporta se desarrollen sanos y resistentes al ataque de la placa bacteriana, el cálculo y las enfermedades periodontales.

Desde el primer momento de vida del bebé fuera del otero, la madre debe verificar que el interior de la boca del pequeño esté saludable, es decir, libre de irritaciones, malformaciones o, incluso, de dientes prematuros.

La mucosa bucal de un bebé debe tener apariencia suave, color rosado, estar libre de sangrado, de dolor y de dientes. Su saliva ha de ser cristalina, sin olores ni sabores desagradables. Y mientras no tenga edad de su primera dentición, las encías deben ser lisas y sin abultamientos.

Los primeros dientes

Hacia los seis meses de edad se inicia lo que se conoce como la primera dentición, los llamados "dientes de leche". A partir de ese momento habrá de llevarse a cabo una rutina diaria de aseo bucal, que será realizada por la madre o la persona a cargo del bebé.

A menos que presenten alteraciones como sangrado, abultamientos o dientes prematuros, la primera visita al odontólogo deberá preverse para cuando haya completado su primera dentición, hacia los tres años de edad.

CREDITO:
Saludhoy.com


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Salud Oral Niños

Decálogo de la Salud Bucal en Niños:

•  La Salud Bucal hace parte de la salud integral del individuo, por lo cual la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad bucal son necesarias para el crecimiento y desarrollo adecuados del niño.

•  La salud bucal comienza en la época prenatal, cuando la mamá debe evitar sustancias y situaciones que pueden causar anomalías craneofaciales y malformaciones dentales, como por ejemplo, contacto con químicos, toma de radiografías y consumo de cigarrillo, licor y drogas psicoestimulantes.

•  La caries dental es la enfermedad bucal más común en los niños. Es una infección y se puede transmitir de una persona a otra, de tal modo que si las personas que cuidan al niño tienen caries dentales y le dan besos en la boca o usan la misma cuchara, le pueden pasar la enfermedad.

•  El consumo frecuente de panela u otros tipos de azúcares y de harinas puede causar caries dental de progresión rápida si no se hace higiene bucal inmediatamente después de consumirlos.

•  Para prevenir la caries dental se requiere una dieta balanceada, buena higiene bucal y visitas periódicas semestrales al odontopediatra.

•  La crema dental debe contener flúor. El flúor en pequeñas cantidades ayuda a controlar la caries dental, pero en grandes cantidades es dañino, sobre todo si los niños se lo tragan.

•  En la niñez son frecuentes las caídas y golpes en los dientes. Si se pierde un diente debe buscarse y solamente sujetarlo de la corona, o sea, de la parte que se ve en la boca, no de la raíz. Posteriormente se lava con agua sin tocar la raíz ni aplicar químicos y se guarda en saliva o leche mientras se acude inmediatamente a la consulta odontológica.

•  El tratamiento de dientes malposicionados o de problemas por exceso o falta de crecimiento de los maxilares puede hacerlo el odontopediatra tempranamente, analizando cada caso. El no tratarlo oportunamente puede ocasionar problemas futuros como baja autoestima, pérdida de dientes y tratamientos más complejos.

•  La edad recomendada para la primera visita al odontopediatra es al año de edad. En esta visita los padres recibirán información adecuada acerca de higiene bucal; manejo de hábitos bucales, como el chupo de entretención, succión digital y uso de biberón después del año de edad; recomendaciones acerca de dieta no cariogénica; proceso de erupción de los dientes y tratamiento de maloclusiones.

•  Las visitas al odontopediatra deben ser mínimo cada seis meses, con el fin de promover la salud bucal y, si es del caso, tratar enfermedades antes de que avancen y deterioren la salud general del niño.

CRÉDITO
Dra. Ana María Cerón Z. , miembro de Acop de la Regional Antioquia
Tomado dell Boletín No. 71 de la Sociedad Colombiana de Pediatría del Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia  

 


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