¿Por qué llora mi bebé?

-------------------------------------------


El llanto del bebé manifiesta una necesidad insatisfecha

Los bebés inspiran infinita ternura y amor, pero nada más inquietante que su llanto. ¡Se nos ponen los nervios de punta! Sus quejas nos generan sensación de impotencia, en especial, cuando nos cuesta tranquilizarlos. Si los papás atendemos a su llanto, ellos aprenden a confiar y nosotros a reconocer cada vez más fácilmente la causa de su lamento.

El llanto es una señal de alerta. El bebé es muy vulnerable y se estresa con facilidad. Experimenta confusión al intentar comprender y asimilar el mundo que le rodea; se asusta y se estimula en exceso. Se siente frustrado cuando no domina ciertas habilidades o no logra comunicarse. Entonces, llora.

El bebé en el útero

Durante la gestación permanece envuelto en una bolsa llena de líquido amniótico, conectado con la placenta a través del cordón umbilical, por el que recibe los nutrientes para su desarrollo. La temperatura del líquido amniótico es más elevada que su temperatura corporal. El bebé flota cómodamente. Escucha el sonido del corazón de su madre, sus ruidos circulatorios, sus ruidos digestivos.

En el día, cuando la madre está en permanente actividad y movimiento, el líquido amniótico produce ondas y olas que masajean y estimulan al bebé; lo mantienen relajado y dormido. En la noche, cuando la madre descansa, el líquido amniótico cesa sus movimientos y las ondas y olas que lo arrullaban se detienen. El bebé se despierta y se mueve. Por este motivo, el bebé nace con el sueño cambiado: en las primeras semanas de vida permanece más tiempo despierto en la noche y duerme más horas en el día.

Durante la gestación, el ambiente uterino es de completo confort y placer para el bebé. Sus necesidades están plenamente satisfechas. No siente hambre, ni frío; está protegido y acunado durante nueve meses, de día y de noche.

Vida extrauterina

Con el parto se rompe el vínculo que mantuvo unidos al bebé y a la madre por nueve meses. Para el bebé la vida extrauterina supone gran estrés y angustia. Muchas veces se siente desamparado.
El camino del parto es la menor distancia que el ser humano recorre durante el mayor tiempo, en toda su vida: son sólo 10 cms. y puede tardar hasta 24 horas. Al nacer, debe respirar por sí solo, se interrumpe la conexión que le proporcionaba nutrientes, se termina su medio acuoso que le producía relajación y placer, su temperatura corporal ya no es la misma y sus termorreguladores aún no están lo suficientemente desarrollados.
Con el llanto expresa que algo le disgusta y que necesita atención. El adulto, a su vez, experimenta ansiedad, nerviosismo, frustración e incompetencia, que pueden degenerar en enfado, cólera y hostilidad. Pero casi siempre cuando al bebé lo levantan, lo arrullan o lo cargan, desaparece el llanto. Con paciencia, conocimiento y apoyo, es posible ofrecerle la atención que requiere para sus necesidades.

Un papá no podrá proteger al bebé de la vida misma. Crecer, aprender y vivir implican cierto dolor y tristeza que desembocan en llanto. A los padres les corresponde identificar cada necesidad para ayudarle a manejar sus sentimientos y sensaciones.


Actitud de los padres frente al llanto

La naturaleza dota a los padres con el instinto paterno o materno que descifra la causa del llanto y encuentra la manera de satisfacerle cada necesidad.

¡Escuche su corazón de padre! Actúe con sentido común. Póngase en el lugar del hijo y pregúntese: “¿Qué desearía yo que hicieran papá y mamá por mí si estuviera llorando?” Su respuesta es lo que usted debe hacer aunque teorías sicológicas modernas indiquen lo contrario. Somos la única especie del planeta que cuando nace su cría, la separan del lado de sus padres, impidiendo el contacto físico, tan vital y decisivo en la primera etapa del desarrollo de todos los seres vivos. Las necesidades afectivas insatisfechas, la falta de cariño y amor dejan serias secuelas en la personalidad del pequeño ser.

Este contacto en las primeras semanas de vida fomenta la independencia del niño en la edad escolar, pues sus necesidades quedaron satisfechas en el momento oportuno y de la manera adecuada.
Algunos métodos sugieren no atender al llanto del bebé, y dejarlo llorar solito durante unos minutos, o incluso hasta que se canse. Ignoran que la salud emocional del niño puede resultar alterada cuando se adopta esta conducta.

A medida que el bebé crece, va adquiriendo su rutina para pasar despierto parte del día y dormir períodos más largos en la noche. Si ha tenido la necesaria interacción durante el día le hará falta dormir en la noche, pero muchas veces no concilia el sueño con facilidad y se muestra estresado, nervioso o hiperactivo si le faltó estimulación. Un baño con agua tibia y un masaje suave en el cuerpo pueden ser de gran ayuda para facilitar su tránsito al sueño.

Cantarle y mecerle rítmicamente, sostenido en los brazos, es otra forma de hacerlo sentir seguro y tranquilo y muchas veces son un método perfecto para calmar su llanto.

Motivos del llanto

Durante las primeras semanas de vida el bebé llora por los siguientes motivos:

• Contacto físico: El principal motivo del llanto en sus primeras semanas, es la falta de contacto físico con su madre: él necesita sentirse protegido. Durante los primeros ocho meses de nacido no identifica que él y su mamá son dos seres diferentes. Todavía asume que son un solo ser. Por eso, le hace falta escuchar su corazón, sentir su olor, percibir sus ruidos corporales.

• Temperatura: No tiene su termorregulador corporal ajustado y muchas veces llora por frío o por calor. Los padres deben buscar la temperatura adecuada. Conviene arroparlo bien, con mantas ajustadas, como hacían las abuelas. Cuando se le amamanta, por el contrario, puede sentir calor y sudar. Por este motivo, se le debe amamantar con poca ropa: en pañal y una camisa suave, para que no se sofoque y pueda comer bien antes de quedarse dormido. El cuerpo de la madre le proporciona el calor para sentirse confortable.

• Alimento: Al nacer cuenta con una reserva nutricional que lo mantiene abastecido durante las primeras 72 horas, y el calostro que recibe del pecho es suficiente alimento. Pero sí necesita succionar mucho para estimular “la bajada de la leche madura” y sentir a su madre; esto le tranquiliza.
La leche materna se digiere muy rápido, por eso, es importante darle cada que él pida (a libre demanda), pues permanece satisfecho por períodos cortos. No intente imponer horario a un niño de pecho.

• Malestar físico: En ocasiones llorará sin consuelo porque algún dolor lo indispone. El cólico y los malestares digestivos -como los gases- son frecuentes. Para sacarle el aire basta caminar con él sosteniéndolo en posición vertical; o acuéstelo sobre sus rodillas, sosteniendo su estómago con una mano, mientras la cabeza descansa sobre el brazo de mamá. Con la otra mano frote su espaldita suavemente, con movimientos hacia arriba.

• Cambio de pañal: Le gusta sentirse seco y limpio. Por eso, llora cuando necesita que le cambien el pañal.


¿Cómo manejar el llanto cuando no hay razón aparente?

• Trate de relajarse y sea consciente del amor que siente por su bebé.
• Cójalo en sus brazos, sosténgalo con serenidad, mézalo, mírelo atenta y comprensivamente.
• Háblele con dulzura. Dígale: “Te quiero… Te estoy escuchando… Puedes llorar en mis brazos… Papá y mamá estamos a tu lado para cuidarte y quererte”.
• Déjele saber con sus palabras que entiende cómo se siente y quiere ayudarle a sentirse mejor.
• Analice sus propias emociones. Muchas veces el llanto del bebé se agudiza cuando percibe que los padres están estresados y angustiados, y se aumenta su sentimiento de inseguridad y angustia.
• Con ternura acaricie y masajee el cuerpo de su bebé. El contacto físico le da seguridad y confianza.
• Siga sosteniéndolo con cariño, para que se sienta protegido y confiado hasta que deje de llorar de forma natural.


CRÉDITO
Revista Ser Familia No. 14.
Por Nora López Chalarca,
Experta en Lactancia Materna y Directora de Lactar




(+) Ver otros artículos de Ser Familia en Tuytubebe

.<<El vínculo afectivo madre-hijo: Desde el vientre y en los primeros meses
.<<Masaje para el bebé: Un cuerpecito de arcilla
.<<Disfrute viajando con su bebé

.<<Por qué llora mi bebé?
.<<Primeros auxilios


SER FAMILIA
Tels. (094) 266 04 98 - (094) 311 99 83 - (094) 313 61 71
Fax. (094) 268 78 78
Email. serflia@impsat.net.co
http://www.tuytubebe.com/de_interes/ser_familia.htm

Dirección. Cra. 43ª No. 1 sur 31, Of. 401
Medellín-Colombia