Alimentación con Leche Materna
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La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo recién nacido. No solo por sus beneficios nutricionales sino también por  el aspecto emocional ya que el vínculo afectivo que se establece entre una madre y su bebé amamantado constituye una experiencia especial, singular e intensa. De esta manera y para que esta actividad sea de total beneficio y placer para ambos  aquí encontraran algunas recomendaciones para esta gran tarea.

Antes es iniciar la alimentación es conveniente comprobar que el niño esté con el pañal seco y limpio. Cuando el niño esté hambriento se encuentra incómodo y lo manifiesta buscando y llorando. Las temperaturas mayores de 26 grados disminuyen el mecanismo de succión, por lo que arroparlo en exceso condiciona comidas cortas y hace que despierte mas frecuentemente.

No olvide lavarse las manos con agua y jabón cada vez que vaya a amamantar. El baño diario o por lo menos el aseo local es suficiente para mantener limpios los pezones. Se debe recomendar a la madre que al terminar de dar de comer al niño aplique un poco de la leche sobre su pezón a fin de lubricarlo, con ello también se evitan procesos infecciosos en el pecho por el efecto protector de la leche materna.

Esté tranquila y cómoda mientras amamante, se puede dar el pecho sentada o acostada. En caso de darlo sentada, procure tener la espalda recta y coloque una almohada bajo el niño para que quede más cerca del pezón. Al tomar el niño en sus brazos su cara debe quedar frente al pecho de la madre, el seno debe tocar la mejilla del bebé para que el reflejo de búsqueda se produzca.

Cuando el bebé succiona es importante que tome el pezón y parte de la areola, sostenga su pecho con la mano libre en forma de letra C, es decir, con el pulgar en la parte superior del seno arriba de la areola y los otros cuatro dedos en la cara inferior del seno. Con ello se dirige con mayor facilidad el pezón hacia la boca del niño. El promedio de lactancia es de 20 a 40 a minutos en cada pecho durante las primeras semanas, pero se debe respetar la necesidad individual de cada bebé, unos comen despacio y otros un poco más rápido. Cada vez que amamante vaya alternando los senos, iniciando por el que terminó de dar de mamar en la ocasión anterior. Para cambiar a su bebé al otro seno, con el dedo índice presione con suavidad la comisura labial del niño para romper el vacío que se forma y el niño suelte el pezón sin lastimarla.

Cuando su hijo termine de comer de un seno, levántelo y apóyelo sobre el hombro, dándole palmaditas en la espalda hasta que elimine el aire ingerido. Repita esta maniobra cuando termine del otro seno. Otra manera de favorecer la eliminación del aire es colocar al bebé boca abajo sobre el muslo de la madre y darle unas palmaditas en la espalda.

Tomado de:
Redmedica.com.mx






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