| El
proceso del parto se inicia normalmente entre la semana 37 y
la semana 40 de gestación. Antes de ese tiempo se considera
un parto prematuro y aunque el bebé puede sobrevivir
a esta situación, no es el mejor momento para su nacimiento. |
| El
parto normal ocurre por vía vaginal.
El parto intervenido puede ser:
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Por vía abdominal: cesárea.
-
Por vía vaginal ayudado con fórcep
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| El
trabajo de parto se inicia generalmente con la presencia de
las contracciones uterinas, las cuales sirven para:
- Hacer
bajar el bebé hacia la vagina y luego al exterior.
-
Abrir
o dilatar el cuello del útero para que el bebé
quepa por ese espacio en su salida.
Las contracciones uterinas se presentan generalmente como
un dolor abdominal bajo, que se extiende a todo el abdomen
y luego pasa a la espalda. La localización exacta, el
inicio atrás o adelante y si hay dolor o no, son características
individuales de cada mujer y de cada embarazo en particular.
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| Otra
forma de evidenciar que el bebé ya está listo para salir de
la madre puede ser la ruptura de las membranas o reventar la
fuente. En este momento, aunque no haya contracciones uterinas,
se debe consultar tal y como se enunció en los signos de alarma. |
| La
duración del parto es variable de mujer a mujer , pero tiende
a ser más rápido en las que ya han tenido hijos. En el proceso
del parto puede haber necesidad de ampliar el espacio de salida
del bebé y ello se logra con un corte en la parte inferior
de la vagina (periné), llamado episiotomía y se realiza después
de aplicar anestesia local. |
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Luego
de la salida del niño y el corte del cordón umbilical, persisten
las contracciones para impulsar la placenta hacia el exterior
en un evento llamado alumbramiento y que puede durar alrededor
de media hora o más. |
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