Miedo al parto
Muchas son las mujeres que se enfrentan al hecho de ser madres con ilusión y alegría. Sin embargo a menudo esta ilusión se ve frustrada por una serie de miedos irracionales que les hacen pasar por el embarazo con incertidumbre y temor.
Todas las mujeres y el ser humano en general es propenso a sufrir situaciones de miedo cuando se enfrenta a una situación nueva y cuando no se tienen experiencias anteriores para poder valorar.
Ante una nueva situación generaremos miedo, angustia, malestar, distorsiones de pensamiento como ser muy catastróficos poniéndonos en lo peor (rara vez pensamos que va a salir bien), exageramos la situación, valoramos esta situación en base a las experiencias de otras personas, etc.
Todas estas cosas hacen que se viva con gran angustia. Seguramente la persona que permanece ajena a estas cosas sea capaz de no anticipar nada negativo, ya que la propia ignorancia le ayudará a mantenerse tranquilo.
No te agobies por los consejos
Cuando una mujer queda embarazada son muchos los consejos que empiezan a surgir de un lado y de otro y en la mayoría de los casos no suelen ser útiles para nuestro caso en particular.
Como en muchas de las situaciones que vivimos cada día, cada persona tiene capacidades diferentes para enfrentarse a las cosas. Lo que para unos resulta un trauma, para otros es algo natural y tranquilo, de ahí que los consejos de terceras personas ayuden para orientarnos un poco y para recibir información, pero nunca para llevarlo como una norma inamovible.
Lo mejor es vivir tu propia experiencia y luego poder contarla a los demás. No creas que el parto de tu hermana o de una amiga es representativo , cada caso es distinto y tendrás que estar preparada para el tuyo en particular.
Muchos de los consejos eran válidos hace años y ahora las cosas han cambiado, de ahí que madres y abuelas estén un poco obsoletas respecto a los pasos que se siguen ahora en clínicas y hospital.
Igual ocurre con los cuidados durante el embarazo y postparto, todo evoluciona y muchos truquillos de abuela ya no sirven de nada.
Pide orientación a tu ginecólogo y pregúntale todas las dudas que se te ocurran. ¡Te quedarás más tranquila!
Consulta a tu ginecólogo
Lo mejor que puedes hacer es orientarte con tu ginecólogo y matrona y preguntar todas las dudas que se te ocurran , tendrás información de primera mano y de personal objetivo, el cual no tendrá ningún interés en que vayas precavida o con miedos.
Si te fijas te darás cuenta que son pocas las amistades o conocidos que cuentan un parto sencillo y normal. La mayoría de los casos cuentan experiencias traumáticas y explican las horas eternas de dilatación, o el dolor del parto o alguna otra complicación que pueda surgir.
Si escuchas estas cosas a la larga fomentarás un miedo que en principio es natural y que se convertirá en obsesivo o insano para ti y tu hijo. En el momento del parto es prioritario que te mantengas tranquila y relajada, sabiendo en cada momento qué es lo que ocurre y aceptándolo como algo natural.
El miedo puede paralizarte y hacer que todo sea más complicado. No respirarás bien, te faltará aire, estarás más tensa con lo cual dificultarás la dilatación, etc.
El mejor consejo para esto y para no generar un miedo anticipatorio es que intentes recibir toda la información posible de personas objetivas, en la mayoría de los casos los partos salen bien y muchas de las cosas que te cuentan forman parte de lo natural. Matronas y ginecólogos te mantendrán informada.
Acude a las clases de preparación
Por suerte ahora tienes la posibilidad de acudir a clases de preparación que te quitarán el miedo y te darán toda la información necesaria.
Podrás comprobar como mucho de los miedos desaparecen cuando sabes qué va a pasar en cada momento y qué es lo que tienes que hacer. No es lo mismo ir a ciegas que estar informada.
Valora tus miedos
A la hora de valorar tus miedos, tendrás que tener en cuenta hasta que punto forman parte de algo natural que viven todas las mujeres en tu situación o si son algo obsesivo y exagerado que tú has creado en tu mente.
Valora la utilidad de ese pensamiento o miedo:
¿Para qué me sirve pensar así?
¿Me ayuda a afrontar mis miedos/temores/dudas y a no seguir evitando la situación?
¿Me ayuda a resolver mi problema?
¿Qué creo realmente que va a suceder? ¿Realmente es tan malo?
¿Lo hago otras veces? ¿En que ocasiones?
Valora también la objetividad de ese pensamiento o miedo:
¿Qué pruebas tengo a favor de este pensamiento?
¿En qué me baso para pensar así?
¿Cuál es la probabilidad real de que suceda lo que pienso/temo?
Valora el grado de la emoción que sientes al respecto:
¿Cuál es el grado de malestar que me produce pensar así?
¿Cómo me siento?
¿Me provoca control o descontrol?
¿Me angustia o me mantiene tranquila?
Sigue estas instrucciones
Una vez que hagas esta valoración de tu miedo, empieza a darte las siguientes instrucciones, y repítelas cada vez que aparezca el pensamiento:
Si mi pensamiento no es útil; me expreso de forma exagerada o negativa habitualmente; estoy tenso o negativo y además, no tengo datos que avalen dicho pensamiento:
Si es una forma negativa e inútil de hablarme a mí mismo: “Aleja este pensamiento”, Piensa que “No es real” y que “No es útil”
Ten en cuenta, que en la mayoría de los casos el miedo es producido porque estás anticipando negativamente lo que va a ocurrir y lo estás viviendo con mucha angustia.
Refuerza la seguridad en ti misma
La solución será reforzar tu yo y la seguridad en ti misma para convencerte de que podrás enfrentarte a esta situación de manera fuerte y decidida.
Es una situación vivida por miles de mujeres y con esto es con lo que te tienes que quedar, conocerás a muchas, algunas de tu agrado y otras no tanto, y todas pudieron tener hijos y superar el parto.
¿Porqué tu vas a ser distinta? Tu miedo es normal, pero no lo conviertas en algo insufrible, vive tu embarazo con ilusión y positividad y acude al parto con alegría, vas a tener a tu hijo y todo pasará en unos días.
Tomado de:
Terra.es