Una
nueva pareja para un nuevo tiempo
Una
pareja de hoy, no es la misma de hace 30 años. Sus
motivaciones y desafíos han cambiado; sus formas
de relación la hacen enfrentar interesantes aprendizajes
para sobrevivir, más aún, para cumplir su
misión: proporcionar amor y alegría a quienes
la conforman. Ello nos invita a estar atentos con nosotros
mismos, a clarificar las expectativas con la relación
y a encontrar los caminos que conduzcan a la realización
de la armonía que deseamos y a mejores niveles de
satisfacción con la pareja.
Los
nuevos tiempos con sus profundos cambios políticos,
sociales, tecnológicos y hasta climáticos,
han traído consigo significativas transformaciones
en las formas de existir como seres humanos, en las maneras
de ser hombre y de ser mujer. Han enriquecido las competencias
de ambos sexos, equilibrando sus capacidades para existir
en el mundo y contribuir a la creación de un mejor
lugar para vivir: haciendo mujeres más hábiles
para enfrentar la supervivencia por sí mismas, y
más autónomas en su proyecto de vida; Y hombres
con mayor integridad, con madurez emocional para ser compañeros
amorosos y solidarios.
Los
tiempos jóvenes han forjado innovaciones antes jamás
pensadas en las familias humanas, especialmente en las relaciones
de pareja. E influenciado definitivamente los hogares dónde
se crían los niños nuevos.
Y con
ello, han ido propiciando una pareja diferente a la que
une, más allá de la necesidad de supervivencia,
el deseo de compartir la vida, la sexualidad, los gustos
comunes, el disfrute de lo bello, el darse apoyo mutuo para
crecer emocional, mental y espiritualmente. Y también,
para formar una familia y tener hijos… si desean traerlos
al mundo.
Y por
supuesto, sin pintarlo todo de color rosa, se han creado
grandes desafíos a la vida en pareja: No basta ya
con ser hombre y mujer, y estar enamorados; no basta ya
con ser buenas personas y cumplir con las responsabilidades
asignadas, o los acuerdos mutuos de fidelidad. No, no basta
ya con querer comprometerse y tener hijos, para estar unidos
y crear una vida común. La vida en pareja se ha vuelto
exigente, y demanda día a día de atención
contante para realizarse con satisfacción mutua,
para cumplir su cometido. Vivirla, pide “dar la talla”
dentro de la nueva dinámica de relación y/o
convivencia.
Ser
pareja hoy es un desafío a ser la mejor persona,
hombre o mujer. A saber de sí mismo, de la propia
historia personal, a conocerse en sus gustos, en sus sueños,
en sus conquistas interiores. A asumir la propia vida sin
la ilusión de que otro, la pareja, lo sustituya en
la responsabilidad de ser feliz. A aprender del otro, de
su fuerza y de su temor, de sus anhelos y de sus frustraciones.
Y acompañarlo a crecer y ser mejor, sin hacerse cargo
de sus límites, siendo capaz de mirar “desde
el borde”, con neutralidad, su realidad para verdaderamente
amarlo, sin necesidad de esclavizarlo. A estar atento a
la relación, al cuidado permanente del amor, de la
convivencia y a la sutileza de la comunicación donde
se dice sin hablar, se hace sin movimiento; A avivar la
intuición y a despertar al amor en instancias superiores.
En definitiva, a ser mejores como seres humanos.
Ser
pareja hoy es una experiencia más que humana, espiritual.
Y dejarse provocar por ella, sin claudicar al menor tropiezo,
es un acertado camino para crecer hasta puntos insospechados.
Ya no es un asunto de tolerar, soportar y aguantar. Es la
posibilidad de ampliar infinitamente la capacidad de SER.
Y ser grande.
¿Quieres
fortalecer tu relación de pareja?
•
Revisa tus creencias sobre el AMOR. Y olvida todas aquellas
que lo asocian a sufrimiento, dolor, temor a perder, irritación
y ansiedad.
•
Descubre tus expectativas conscientes e inconscientes de
que tu pareja te haga feliz, se encargue de ti y provea
para los dos una mejor vida.
•
Y crea un proyecto de vida para ti en 2012 que te haga más
autónomo(a), te permita logros que te llenen de orgullo.
•
Olvida cambiar a tu pareja y esperar que corrija sus errores,
esos que tanto te molestan.
•
Centra la atención en ti, en tu capacidad para escuchar,
silenciarte, expresar, abrazar, reconocer los aciertos y
amar.
•
Incrementa tu felicidad: escribe propósitos diarios
que te conduzcan a estar satisfecho(a) contigo mismo y tu
forma de vivir. Cada noche evalúa tu logro. Felicítate
por ti (independiente de lo que tu pareja haya experimentado
en su día).
•
Pon tu atención en dar lo que deseas, más
que en esperar recibir lo que anhelas.
•
Descubre el lenguaje de amor de tu pareja, ¿Cómo
se siente querido(a)? Y cada día entrega una sorpresa
en sus propios códigos.
•
Cuida, en tanto esté en tus manos y sea tu decisión,
que se den momentos de verdadero encuentro, ternura, comunicación
y entrega.
•
Olvida las críticas, los juicios y los reclamos.
Él(ella) no ha llegado a tu vida para realizar tus
expectativas. Establece tú un equilibrio entre el
dar y el recibir para que te sientas siempre en compensación.
•
Y olvida entregar tu vida, superar tus límites de
energía y paciencia para realizar las expectativas
de él(ella), o evitar su disgusto. Recuerda, has
nacido para vivir tu vida antes que la de alguien más.
•
Entrega tu amor, nunca entregues tu credo, menos tu vida.
En 2012
cuida tu crecimiento como persona, amplía tu capacidad
de comprensión y amor, y ¡cuida tu relación!
O dale una definición para que puedas continuar adelante
con tu propio proyecto.
Y si
fortaleces tu relación de pareja, se fortalece indudablemente,
la familia. Se les da a los hijos un hogar mejor cimentado,
más firme, que provee para ellos bienestar físico
y emocional y deja huellas perdurables de seguridad en sus
vidas. El hogar inscribe a los hijos, con vigor, en el mundo
social.
El significado de la pareja:
La familia tiene como base una característica inconfundible:
la relación de pareja. Entre los humanos, es importante
reconocer, cuidar y esforzarse por conservar esta relación
que fortalece el hogar, para que los hijos crezcan, aprendan
acerca de sí mismos y del mundo que los rodea; del
amor y la confianza hacia los otros.
Lo que
fortalece a una pareja:
• Darle el valor al otro. Honrarle y respetarle. Amarle
y aceptarle.
• Diferenciar el amor del enamoramiento. El amor es
una decisión libre y deliberada.
• Generar el más alto compromiso con la relación.
• Comprender que la familia de donde uno viene tiene
incidencia en la familia que conforma.
• Responsabilizarse de la influencia que la pareja
tiene en los hijos.
Dificultades
de la relación de pareja que afectan a los hijos:
• Basar las relaciones en la emocionalidad. Cuando
se reacciona emocionalmente ante cualquier situación,
sin indagar, sin conocer a fondo las circunstancias, se
crea un clima de caos.
• Mentir. Si la pareja se miente entre sí,
o uno de los dos encubre a los hijos en alguna circunstancia
de desacato o trasgresión del límite, se crea
un clima familiar de desconfianza, donde todo se pone en
duda o las personas se guardan su verdadera intimidad.
• Descalificar al otro o criticarlo permanentemente
frente a los hijos.
• Revelar los secretos de la convivencia en pareja
o la vida sexual frente a los hijos.
• Poner a los hijos en medio de los conflictos, usándolos
para ser vehículo de encuentro o jueces de la conducta
del otro padre.
• Culpabilizar a los hijos de las desavenencias de
la pareja o del comportamiento del otro padre.
CREDITO:
Olga Elena Betancourt M
PROYECTOS
HUMANOS
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