LA
ADOPCIÓN: UN
DOBLE AMOR
Por Juliana Restrepo Toro – Orientadora
Familiar
Magíster en Educación
La adopción es un doble
amor, AMOR
de quien respeta la vida, por encima de cualquier
condición o situación en la que
llegue esa criatura, ese SER HUMANO
indefenso, que necesita nuestra protección
y amor; y entrega esa vida generosamente a otra
familia, a otros padres que le darán el
bienestar necesario para su desarrollo, que ella,
la madre biológica, no está en
condiciones de darlo, por diversos factores:
económicos, emocionales, psicológicos,
familiares, personales. AMOR de
quien recibe esa vida como si fuera suya, sangre
de su sangre, carne de su carne, sin importar
su pasado, su presente o su futuro, sin interesarle
nada más que lo representa para ellos,
la cristalización de un sueño de
varios años (por lo general muchos) de
sufrimiento, de espera, de angustias y soledad.
En una sociedad como la nuestra, donde se está cuestionando
permanentemente el derecho a la vida de un inocente
(el bebé no nato), la adopción
se convierte en una opción de AMOR y
un SI a los valores fundamentales que soportan
la vida humana: el respeto y la tolerancia.
La adopción debe ser entendida como la
posibilidad de transformar una vida (podría
afirmar que muchas vidas, no solo la de los niños
y niñas adoptadas, la de los padres también),
a través del vinculo espiritual, emocional,
afectivo que se establece entre los padres adoptantes
y sus “hijos del corazón”. Entendiendo que
el vinculo paterno-filial supera lo físico,
supera el poder dar los genes, el ADN, la herencia.
Podría afirmar que los padres y madres que
hemos tenido la fortuna de “encontrar” a nuestros
hijos por el camino de la adopción, somos
bendecidos con este “embarazo del corazón” que
ha transformado nuestras vidas!!.
El siguiente es un testimonio
de un niño
adoptado que envió una carta a su abuela
reflexionando acerca de lo que es la adopción:
“...te cuento que estoy muy orgulloso de ser el
hijo de mis papás adoptivos, porque al final
no es tan importante haber nacido de la barriguita
de mamá o de la barriguita de otra señora.
Es hermoso que mis papis y yo nos hayamos encontrado.
Mami a veces me cuenta que hay muchos niños
y niñas que están solitos, y muchos
papis que sienten que en su corazón falta
algo si no tienen un hijito... Por eso a nosotros,
nuestros papis suelen llamarnos: “Hijitos del corazón”.
Yo soy para ellos un regalo de Dios .
Lo lindo es que soy como soy, que estoy
vivo , que puedo jugar, querer a mis papis,
a mis abuelitos, a mis tíos y primitos.
Y que ellos me quieren. No importa de qué semillita
vengo, sino quien soy !!”