Viajar con niños
Toda precaución es poca
Si va a viajar con niños, sea previsor y planifique
el desplazamiento pensando en ellos
Los niños marcan la pauta de las vacaciones. Los viajes
suponen para ellos un cambio de costumbres y una agitación
a la que no están habituados, por lo que hay que estar
ojo avizor, ya que cualquier despiste puede suponer un contratiempo.
Es fundamental extremar las precauciones en los trayectos,
ya sean viajes largos o desplazamientos más cortos.
Sólo hay que seguir unas normas básicas de conducta
y adoptar unos sistemas de seguridad adecuados para los viajeros
más pequeños.
Cuente con ellos al organizar el viaje
Planifique su desplazamiento teniendo en cuenta la edad de
los niños, la forma de viajar, el alojamiento y el
destino.
Deje que sus hijos participen en la planificación del
viaje. Asimilarán mejor el desarrollo del mismo.
Infórmeles acerca de dónde van a estar y de
las distancias en términos que ellos entiendan (por
ejemplo, seis veces la distancia de la casa al colegio).
Medite cuidadosamente el itinerario, incorporando actividades
que interesen a todos los miembros de la familia. Mantenga
la misma rutina que en casa para los más pequeños
respecto a las horas de comida y sueño.
Evite los viajes programados. Son difíciles de seguir,
por conveniencia y comodidad, si viaja con niños.
Las mejores horas para viajar con niños son las primeras
de la mañana o las últimas de la tarde.
Cómo evitar los mareos
El mareo afecta a los niños mayores de 2 años
y es un problema más habitual en el transporte marítimo
y en carretera que en el aéreo.
Como medida preventiva puede usar pastillas o chicles para
el mareo. Antes de administrar alguno de estos productos consulte
con el pediatra e infórmese sobre sus efectos secundarios.
Este tipo de medicamentos reducen los reflejos y producen
somnolencia.
Intente que los pequeños vayan fijándose en
las cosas que ven por el parabrisas delantero. Con ello disminuirá
el riesgo de los mareos.
Manténgale entretenido cantando, hablando... Que no
lea. Si los niños se encuentran entretenidos se marean
con menor frecuencia, ya que centrarán su atención
en los juegos (como contar los coches blancos y rojos que
vengan en la dirección opuesta a la nuestra).
Mantenga el coche aireado y no fume durante el trayecto. Haga
una parada cada dos horas.
Evite sobrecargar el estómago del niño antes
de salir. Es preferible que coma alimentos secos y ricos en
hidratos de carbono y que no tome bebidas gaseosas ni leche.
Durante el viaje, el niño puede comer de vez en cuando
galletas, chicles o caramelos.
Si viaja en barco, procure que los niños permanezcan
lo más cerca posible del centro de gravedad del barco,
evitando la cubierta, ya que la visión del mar ondeándose
puede provocar mareos.
En los viajes en avión deben beber líquido frecuentemente,
ya que la escasa humedad que hay puede favorecer su deshidratación.
Para evitarles problemas de oídos durante el descenso,
es aconsejable darles algo de beber o un caramelo. Tragar
ayuda a destaponar los oídos. Antes de emprender el
vuelo, póngale un poco de suero fisiológico
en la nariz para que la tenga bien despejada.
Si es posible, procure que los más pequeños
viajen en las butacas situadas en las alas del avión,
ya que se notan menos los movimientos del mismo.
Si el niño devuelve, ya sea en coche, en barco o en
avión, hágale beber frecuentemente pequeñas
cantidades de agua azucarada. Después de cada vómito,
límpiele la boca con un paño mojado en agua
bicarbonatada.
Si se duerme, no olvide que se puede despertar con tantas
ganas de vomitar que no te de tiempo a reaccionar. Esté
preparado y tenga siempre bolsas a mano.
Si viaja en coche, extreme las precauciones
Recuerde que los niños entre cuatro y doce años
deben viajar siempre sujetos con dispositivos de seguridad
adecuados su peso y edad: cucos, sillas, cojines elevadores.
Utilice cinturones de seguridad de tres puntos de anclaje.
Los de dos puntos pueden resultar peligrosos, ya que se
limitan a sujetar el abdomen, pudiendo provocar lesiones
serias en el propio estómago y/o en la parte baja
de la columna vertebral.
No trate de sustituir la falta de silla o sistema adecuado
colocándole el cinturón de seguridad del coche,
si el niño no llega a la altura correcta, es también
una temeridad. Puede ocasionarle lesiones abdominales y
cervicales.
Los niños menores de cuatro años deben viajar
de espaldas a la marcha del automóvil. Desaparece
así el movimiento relativo de la cabeza en relación
al tórax en la fase principal del choque.
Nunca ponga la sillita de su hijo en el asiento delantero
si éste dispone de airbag y no puede desactivarlo.
Un impacto del vehículo, incluso leve, podría
accionar el airbag y golpear al niño.
Antes de instalar la silla lea atentamente las instrucciones
del fabricante. Si no la coloca bien puede invalidar sus
efectos de seguridad o producir daños al niño.
Si le prestan una silla para el viaje, asegúrese
de que no ha sufrido accidentes. Aunque aparentemente no
tenga defectos, su estructura puede estar dañada
y ser poco segura.
Asegúrese de que todos los elementos extra de seguridad
que adquiera estén homologados por la Dirección
General de Tráfico. Las sillas o arneses inadecuados
pueden producir ahogamientos o el llamado efecto submarino
(la parte del cinturón que pasa por la pelvis se
desliza hacia arriba, y el niño puede salir proyectado
por debajo).
Nunca lleve a los niños en brazos. En caso de colisión,
por la fuerza de la inercia, un niño de unos 18 kilos
pasaría a tener casi una tonelada de peso. Con una
simple colisión a 5 km/h es difícil sujetar
a un pequeño que viaje en brazos.
No permita que el niño viaje con la cabeza asomada
por la ventanilla, ni siquiera para evitar los mareos.
Bloquee los cierres y seguros de las puertas, para evitar
que puedan abrirlas desde dentro.
Crédito
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