Ojo con los piojos.
Comienzan las clases, mejor
dicho, las picazones de cabeza.
Es que la escuela, es uno de los
ámbitos más comunes para la proliferación de
los piojos (Pediculus humanus capitis) causante de la pediculosis,
una enfermedad endémica que produce tanto trastornos dermatológicos
como psicológicos.
Su contagio es muy fácil y
puede ser por contacto directo con otra persona, o a través
de peines, cepillos, hebillas, toallas, almohadas, cachuchas o sombreros.
Los piojos viven en el cuero cabelludo
y son insectos hematófagos, o sea, que se alimentan de nuestra
sangre, ya que su boca está adaptada para perforarnos el
cuero cabelludo. Se alimenta de cinco a seis veces por día,
inyectando un anestésico que provoca irritación y
prurito, lo que nos obliga a rascarnos.
La hembra coloca diariamente de cinco
a diez huevos llamados Liendres, los que adhiere fuertemente en
el tallo piloso. La liendre es una cápsula oval con un opérculo
de color blanquecino, al que el piojo, al cabo de ocho días,
rompe. La cápsula se llena de aire y el organismo sale expelido.
A los 30 segundos ya se alimenta de sangre, a los 8 días
de vida ya pueden diferenciarse entre ambos sexos y reproducirse.
El promedio de vida de este insecto es de 30 días y durante
ese lapso de tiempo, una hembra puede dejar descendencia de hasta
unas 400 liendres.
Los piojos tienen una distribución
mundial. Se calculan que se presentan unos 300 millones de casos
por año en el mundo, siendo la mayor prevalencia en los niños
en edad escolar y prefiriendo al sexo femenino ya que acostumbran
tener el cabello largo y abundante, sin importarles la condición
social.
La primera seña inequívoca
de la pediculosis, es el rascado intenso y desesperante. Como los
síntomas mas frecuentes, encontramos lesiones que ocasionan
piquiña en el cuero cabelludo, las que pueden originar reacciones
alérgicas e infecciones bacterianas; también puede
producir anemia. Lo anterior repercute en un alto grado de desconcentración
en el estudio, bajo rendimiento académico y ausentismo escolar.
La pediculosis es una de esas pocas
enfermedades que a pesar de conocerse bien el causal y el tratamiento
tiene un alto índice de prevalencia y sigue creciendo. Este
fracaso se debe a que los tratamientos individuales no dan resultado
a largo plazo. Son imprescindibles las estrategias colectivas, con
la participación de la comunidad. La clave en la erradicación
de los piojos no es el uso de los productos químicos sino
la prevención, con un plan ampliamente participativo, comunitario
y con simultaneidad en las acciones.
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