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HÁBITOS
DE DEDO Y CHUPO
Desde
el momento del nacimiento los niños comienzan a realizar
una serie de actividades con la boca como succionar, tragar,
reír, llorar, que son necesarias para poder subsistir.
Sin embargo casi simultáneamente también empiezan
a aparecer otras acciones que se consideran dañinas
como el chupar dedo y chupo.
Vale la pena aclarar que prácticamente
todos los niños durante el primer año de vida
succionan algún dedo o un chupo y esto se considera
normal, ya que la boca es el sitio más desarrollado
y es con ella que el niño comienza a conocer el mundo
que lo rodea.
Muchas veces los padres comienzan
una lucha infructuosa para que sus hijos dejen estos hábitos
desde que son muy pequeños con cantaleta, regaños
y castigos, que lo único que logran es que los niños
lo hagan con mayor frecuencia porque de esta manera llaman
la atención de los padres. La actitud ideal para los
padres que tengan este problema, es no ponerle cuidado al
niño cuando está chupando para que de esta forma
el niño sepa que ya no obtiene la atención del
padre y desista de seguir chupando.
Muchos padres se angustian
cuando ven que sus hijos chupan dedo o chupo porque piensan
que se les va a dañar la mordida del niño. Es
cierto que si un niño realiza estas actividades, puede
ocurrir algún daño en la boca como dientes superiores
salidos, mordida abierta anterior (falta de contacto entre
los dientes de arriba y los de abajo) entre otras. Pero si
el niño deja éstos hábitos entre los
tres y medio y cuatro años, edad a la que se considera
que debe desaparecer, probablemente el daño que se
haya podido producir va a desaparecer al poco tiempo. El daño
se hace cada vez más severo a medida que aumenta la
edad, por lo tanto es más grave que chupe dedo o chupo
un niño de ocho años que uno de cinco.
El tratamiento para que un
niño deje de chupar dedo o chupo debe estar a cargo
del odontopediatra. En la primera cita se le explica al niño
porque es importante dejar de chupar y se obtiene su aprobación
para hacerle el tratamiento. Si el niño no quiere cooperar,
el tratamiento que se intente hacer estará destinado
al fracaso. El tipo de tratamiento se determinará en
forma individual para cada paciente según sus necesidades.
En algunos casos no será necesario colocar aparatos
en la boca del niño pero en otros sí.
Credito

MARIA
ISABEL ARIAS
Miembro Activo de la Academia
Odontopediatra Academia Colombiana de Odontología pediátrica
Cualquier Información adicional comunicarse con la
Academia Colombiana de Odontología Pediátrica
en Medellín – Tel. 2653152
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