Cómo ayudo a mi hijo a estudiar?
Trabajo todo el día, llego de noche a mi casa y tengo
que servir la comida. Y como si fuera poco, llega mi hijo y me
dice que tiene que estudiar". La situación se repite
en muchos hogares de nuestro país. Si bien es verdad que
los padres deben apoyar constantemente en la educación
a sus hijos, más importante aún es que éstos
consigan formar hábitos de estudio, pues así lograrán
autonomía en el colegio y conseguirán herramientas
para su futuro laboral.
En este sentido, el rol de los padres es fundamental, pues ellos
deben ir generándoles estos hábitos desde la niñez.
He aquí algunas recomendaciones básicas:
¿Cuándo y cómo comenzar?
Lo ideal es empezar cuando ingresan al colegio. Hasta los ocho
años, los padres deben acompañarlos en sus momentos
de estudios, ayudando, corrigiendo, aclarando las dudas de su
hijo. Más adelante, se debe ir logrando la autonomía
del estudiante. Una buena forma de comenzar es diariamente utilizar
diez minutos para cualquier actividad cognitiva, como repasar
una materia, leer un libro o revista de libre elección,
hacer una tarea, etc. Este corto período se debe ir alargando,
hasta lograr que el niño llegue a estudiar una hora o
una hora y media diaria.
Es fundamental que los padres insistan en su rol de formar el
hábito diario hasta cumplir con su objetivo. Aunque los
niños se rebelen, es necesario insistir y ser constantes
en las decisiones y horarios, pues ellos suelen manipular la
situación a su favor. Se debe transmitir que el acto de
aprender es entretenido.
¿A qué hora y dónde
estudiar?
Se recomienda estudiar de día y no de noche, pues el
cuerpo está menos cansado y es mejor trabajar con luz
natural. El niño debe descansar al menos media hora después
de llegado del colegio. El estudio debe estar distanciado de
las comidas. Una vez descubierto el horario adecuado, se recomienda
fijar esa hora para todos los días.
El lugar debe ser lo suficientemente amplio para moverse cuando
sea necesario relajar la postura y con buena ventilación.
En caso de utilizar luz artificial, ésta debe estar ubicada
al lado izquierdo, o al revés si se es zurdo. La comodidad
es muy importante, por lo tanto es ideal usar vestimenta holgada
que permita la libre respiración y los movimientos.
Ojo con los elementos de distracción. Antes de comenzar
deben tenerse a la mano todos los materiales a utilizar, para
así evitar levantarse a cada rato a buscar cosas. Por
otra parte, no se debe estudiar con la televisión ni la
radio encendidas. Lo único tolerable en materia musical
podría ser una leve música orquestada.
¿Cuánto estudiar?
Una sesión de estudio no debería exceder las dos
horas, introduciendo pequeñas pausas de cinco minutos
cada media hora. En el caso que se deba cumplir con una tarea
que requiera una manipulación activa de materiales y se
necesite de pausas más extensas, entonces la sesión
podría prolongarse a hasta tres o cuatro horas. Con los
niños más pequeños, entre los seis y los
diez años, es conveniente que cada 15 minutos exista un
recreo.
Si le han mandado tareas para hacer durante el fin de semana,
inste a sus hijos a que las realicen el sábado, para que
el domingo sea exclusivamente dedicado al descanso y la recreación.
¿Cómo estudiar?
Ojalá comenzar por las tareas más difíciles,
dejando las simples para el final. Si se lleva mucho rato estudiando
una misma materia, es conveniente ir intercambiando con otros
contenidos o asignaturas.
La primera fase del estudio es la captación de los datos.
Para ello, lo mejor es hacerlo mediante la mayor cantidad de
vías sensoriales: visual, auditivo o verbal. La vía
principal dependerá de las condiciones de cada estudiante.
Luego viene la fase de retención y evocación.
Aquí se recomienda que al final de la sesión el
alumno escriba -sin consulta alguna- un resumen de lo aprendido.
Después viene la etapa de la elaboración e integración
de los conceptos. Para ello resulta práctico poder discutir
las ideas propias y resignificar lo aprendido con las ideas de
los otros. Finalmente, se debe lograr aplicar lo aprendido a
la resolución de problemas. De nada sirve el conocimiento
si luego no sabemos dónde o para qué utilizarlo.
Trate de ver con su hijo, cómo puede ocupar lo aprendido
en su vida cotidiana. Trabaje con ejemplos concretos.
TOMADO DE:
http://www.mineduc.cl/revista/anteriores/mayo01/familia.htm