De veintiseis a veintinueve semanas:

Los ojos están bien abiertos, aparecen las pestañas, hay maduración pulmonar adecuada lo que permitiría una normal respiración si llegase a nacer en este momento, igualmente el sistema nervioso central está maduro. La producción de sangre en la médula ósea se inicia en la semana veintiocho. El peso aproximado a las veintinueve semanas es de 1,300 gramos y mide 27 centímetros de la coronilla a la rabadilla, la altura uterina en la madre es de 29 centímetros aproximadamente..

De treinta a treinta y cuatro semanas:

En la semana treinta hay respuesta pupilar a la luz por ambos ojos, la piel es de color rosado suave, los miembros superiores e inferiores se ven edematizados (hinchados), y las uñas se ven bien formadas en todos los dedos. Los fetos de más de treinta y dos semanas suelen sobrevivir si nacen prematuramente. El peso del bebé a las treinta y cuatro semanas es de aproximadamente 2,100 gramos y mide 30 centímetros de la coronilla a la rabadilla, la altura uterina en la madre es aproximadamente de treinta y cuatro centímetros.

De treinta y cinco a treinta y ocho semanas:

Hacia las treinta y cinco semanas los fetos son capaces de agarrar firme con la mano y muestran orientación espontánea a la luz. El sistema nervioso está lo suficientemente maduro para desarrollar sus funciones. La circunferencia de cabeza y abdomen son casi iguales. Desaparece el lanugo y las extremidades superiores e inferiores se encuentran flexionadas. Las mamilas son prominentes, en los varones los testículos se encuentran en el escroto. A las treinta y ocho semanas el peso es de aproximadamente 3400 gramos y mide 36centímetros de la coronilla a la rabadilla.

El proceso del parto se inicia normalmente entre la semana 37 y la 40 de gestación. Antes de ese tiempo se considera un parto prematuro y aunque el bebé puede sobrevivir a esta situación, no es el mejor momento para su nacimiento.