El padre también espera un hijo
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No se puede creer que todos los cambios psicológicos que presenta una mamá ante
la esperada de su primer hijo, solo acontecen a ella; nuestra cultura de muchas maneras a relegado al hombre en su posición de papá. También ellos sienten cambios en sus emociones que van desde el miedo, la ansiedad, la incertidumbre y el desconcierto hasta la alegría y entusiasmo de ser padres..

La mamá se siente madre desde el momento de la concepción, al sentir a su hijo en
su vientre, ya hay una conexión directa con él, en cambio el padre vive la gestación mas desde lo imaginario que desde lo real, en su cuerpo no hay cambios físicos significativos que afecten su autoestima o que lo limiten para el desarrollo de sus actividades diarias, además teniendo en cuenta que el hombre es mas racional por cultura que la mujer, sus miedos se centran mas en la responsabilidad económica
que en el desarrollo del bebé dentro del vientre de la madre, a diferencia de la mujer, cuya preocupación principal es esta. El hombre al vivir la gestación desde afuera, está enfrentado a los cambios físicos y psicológicos de su compañera, muchas veces sintiéndose desconcertado e impotente ante las continuas demandas afectivas de
ella o ante sus reacciones emocionales inesperadas. Sin embargo hay quienes argumentan que los efectos físicos del embarazo los sienten ellos y no ellas, aunque no se ha comprobado médicamente la causa de esto, es seguro que su cuerpo no tiene ningún cambio hormonal como el de las mujeres, psicológicamente puede atribuírsele a un temor conciente o inconsciente ante la responsabilidad que implica
ser padre, éste ve confrontada su capacidad productiva, su compromiso con su pareja
y su capacidad para acompañar y educar ese nuevo ser.

Una de las diferencias del hombre con la mujer es que son seres que se apoyan mas en la realidad y en lo que ven que en la intuición, por lo tanto, es mayor la ansiedad de que nazca su hijo, verlo, tocarlo y así sentirlo verdaderamente suyo, la conexión con
su hijo(a) la establecen realmente desde el momento del nacimiento, sin embargo, muchos hombres argumentan que también esperan ese momento para tranquilizarse ante el miedo que su hijo no se esté desarrollando adecuadamente.

En algunos hombres se evidencia el temor de ser desplazados por su pareja una vez nazca el bebé, puesto que han escuchado o visto en otras parejas que la mujer empieza a dedicar mayor atención a esa pequeña personita, incluso desde el embarazo. La relación de pareja queda relegada a un segundo plano, puesto que las conversaciones, compras, e intereses giran en torno al hijo que esperan. El hombre ya no se siente tan acompañado como antes, puesto que al salir a alguna fiesta o reunión social con su compañera ésta no la disfruta igual ya que su estado de embarazo hace que se fatigue más rápido o prefiera quedarse en casa.

Es por todo lo anterior, que así como nosotras las mujeres necesitamos comprensión, también ellos la requieren y nosotras debemos procurar hacerlos sentir importantes tanto para nosotras como en su nuevo rol de padres, involucrémoslos con mucho amor en nuestro proceso de gestación, invitándolos a que sientan al bebé cuando éste se mueve, que escuchen que le hablamos de él al bebé, compartámosle nuestras opiniones en cuanto a lo que pensamos comprar para el bebé, si lo vemos callado o estresado, no le hagamos reproches, seamos comprensivas, respetemos su silencio, que a ellos también se les pasará.

El hijo lo engendraron los dos, cada uno desde su perspectiva asimila el ser padre, muchas veces somos nosotras las que alejamos a la pareja del disfrute de esperar ese nuevo ser.


ADRIANA MARIA BERNAL M.
Psicóloga U.S.B