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CONSIDERACIÓNES
PSICOLÓGICAS DE LA MATERNIDAD Y LA PATERNIDAD
La
espera y la llegada de un hijo, son experiencias que transforman
profundamente la evolución y el desarrollo del hombre y la
mujer, es la posibilidad de confrontación personal, de crecer
como pareja y lograr aprendizajes de esa maravillosa y única
vivencia, como es la de ser padre y madre.
Desde el momento que se tiene conocimiento de la gestación,
la vida de la mujer y de su compañero experimentan una serie
de modificaciones que provocan sentimientos ambivalentes en ambos
miembros de la pareja: alegría, rechazo, asombro, confusión,
entre otros.
PRINCIPALES CAMBIOS EN LA RELACIÓN
DE PAREJA
• El ajuste a la nueva situación, hace
que se redistribuyan los roles y funciones dentro del hogar.
• Se estructuran relaciones afectivas diferentes, ya que el
hombre y la mujer siguen siendo pareja y aman a un tercero que es
su hijo, que a su vez los convierte en padre y madre.
• Entran en funcionamiento nuevos valores, hábitos
y estilos de vida, pensando en la educación de los hijos.
• El hecho de enfrentarse a una experiencia nueva y desconocida,
produce temores, ansiedades y fantasías.
• Al confrontarse con su pasado, con su historia personal
y afectiva, como hijos de familia, se da una revisión del
tipo y calidad de relación con sus propios padres.
• Las condiciones y el contexto actual a nivel laboral, económico,
familiar y afectivo, influyen en la actitud y cambios de la pareja.
• En ambos se intensifican los pensamientos y acciones con
una planeación y proyección del futuro.
Es
importante tener en cuenta, cómo las condiciones culturales,
sociales, económicas, entre otras, han modificado la actitud
y la vivencia de la maternidad. Como resultado de los avances científicos,
las transformaciones en la vida de la mujer y la familia, se ha
generado en la actualidad un movimiento valorizador de la función
materna y paterna.
Las situaciones que se salen de los estereotipos culturales de la
maternidad, como es el caso de la madre soltera, la adolescente
o la mujer de edad avanzada, entre otras, conllevan a una vivencia
más compleja debido a las presiones y críticas del
entorno social. En estos casos la gestante requiere de gran apoyo
y centrar sus prioridades en el bienestar propio y el de su bebé.
Estas circunstancias ameritan muchas veces una ayuda o trabajo terapéutico.
Eventos como: la mujer que trabaja fuera del hogar, mejor escolaridad
femenina, acceso a métodos de planificación, nuevas
aspiraciones intelectuales, laborales y económicas, han llevado
a que la mujer adquiera nuevos compromisos y horizontes en la sociedad.
Sin embargo, en muchos casos, esta situación genera sentimientos
de culpa y ansiedad, por la dificultad que representa para la mujer
responder adecuadamente a todos sus papeles como madre, esposa y
profesional. Por ello, es fundamental promover una participación
activa del hombre en la gestación, nacimiento y crianza del
hijo, así como en el funcionamiento del hogar. Una actitud
de apoyo y comprensión desde la etapa gestacional, permite
que la pareja comparta las tensiones y alegrías, se enriquezcan
como personas y fortalezcan los lazos afectivos de la familia.
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