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La presión
del útero sobre la vejiga urinaria al comienzo del embarazo
ocasiona irritabilidad de ésta, lo que se traduce en aumento
del número de evacuaciones urinarias. Esto mismo ocurre
al final del embarazo pero por presión de la cabeza fetal
sobre la vejiga.
Con
el crecimiento uterino también se produce presión sobre
los uréteres y la vejiga que ocasiona un aumento en la posibilidad
de infecciones urinarias y a veces infección renal
(pielonefritis).
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