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El volumen
sanguíneo puede disminuir en los primeros meses del embarazo
y aumenta rápidamente en el segundo trimestre, llegando
al máximo aumento un mes antes del parto, lo que prepara
a la madre para una pérdida sanguínea en el momento
del parto, que puede ser de 500 c.c ocasionada por la placenta
y su desprendimiento luego del nacimiento del bebé. Esto
no representa problemas para la madre.
Durante
el embarazo también aumenta el numero de glóbulos rojos
y la cantidad de plasma (líquido donde se encuentran los
elementos de la sangre). La frecuencia cardíaca se eleva
en aproximadamente 15 latidos por minuto, llegando a una
frecuencia promedio de 84 latidos por minuto, este aumento
de la frecuencia y el aumento del volumen sanguíneo hacen
que el corazón también aumente un poco su tamaño y se incremente
su trabajo.
El aumento de peso en la madre entre 8 -12 kilogramos, aumenta
también el trabajo del corazón. La presión arterial tanto
sistólica como diastólica (movimientos del corazón),
son más bajas que en la mujer no embarazada y puede
aumentar un poco sólo al final del embarazo. La presión
venosa en las extremidades superiores permanece constante
pero en las extremidades inferiores está aumentado en el
tercer trimestre, lo que puede producir edema (hinchazón)
leve en las piernas.
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