|
El útero
es un órgano pequeño que mide 7 centímetros de longitud
por 5 centímetros de ancho y pesa aproximadamente
60 gramos, durante el embarazo aumenta rápidamente de tamaño
llegando al final del embarazo a una longitud de más o menos
35 centímetros y un peso de 1200 gramos, este gran crecimiento
es facilitado por cambios hormonales y la distensión ocasionada
en su interior por el crecimiento fetal.
Durante
las primeras ocho semanas, la forma del útero es similar
a una pera, entre la semana doce a catorce su apariencia
es redonda y después de la semana diecisiete es ovalado.
En el transcurso del embarazo el útero debe aumentar considerablemente
la cantidad y el tamaño de los vasos sanguíneos que permitan
un gran aporte sanguíneo para el crecimiento placentario
y del bebé. Durante el trabajo de parto y luego de este,
el útero es muy sensible a estímulos hormonales (oxitocina)
que permiten el desencadenamiento de las contracciones que
favorecen la salida del bebé y posteriormente el que el
útero regrese a su tamaño normal lo cual ocurre de seis
a ocho semanas después del parto.
Los genitales externos, la vulva y la vagina toman un color
violáceo ocasionado por la gran congestión venosa y el aumento
de los capilares, las células vaginales aumentan la producción
de secreciones ocasionando un flujo de color blanquecino
rico en sustancias ácidas que cambian el ph vaginal volviéndolo
mas ácido favoreciendo un posible crecimiento de hongos
y bacilos.
La ovulación
se suspende durante todo el embarazo por lo tanto no habrá
períodos menstruales, el cuerpo amarillo que queda en el
ovario, en el sitio de donde se desprendió el óvulo que
produjo el embarazo aumenta rápidamente de tamaño, produciendo
las hormonas que mantienen el crecimiento del feto y la
placenta durante los primeros meses del desarrollo embrionario,
luego esta función es reemplazada por la placenta. Las trompas
y los ovarios están a ambos lados del útero y crecen proporcionalmente
con el desarrollo del embarazo.
|