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Relación entre hermanos: La llegada de un nuevo miembro a la familia.
El anuncio de la llegada de un nuevo niño a la casa suele originar, en los hijos mayores, sentimientos de inseguridad y conflictos por los celos. Con el nacimiento, el niño puede sentirse un poco desatendido y hasta amenazado de abandono, al ver que el más pequeño es el centro de atención de los familiares. Por otra parte puede temer ser rechazado o perder el cariño de los papás, y estos sentimientos se agudizan cuando el niño se da cuenta de que siente cierta hostilidad hacia el bebé, bebé que a su vez causa alegría y felicidad en los demás miembros de la familia. Algunos niños manifiestan agresividad hacia el menor, ignorándolo, insultándolo o negando su presencia. Otros niños, comienzan a tener cambios en su conducta, muchas veces se "hacen los bebés", como si a través de esta identificación con el pequeño pudieran recuperar la atención y exclusividad de los padres.
Ante estas situaciones los papás deben tener en cuenta que los "castigos" por la conducta del hijo son inútiles y hasta peligrosos, porque con ellos el niño de cierto modo estaría comprobando sus temores y ansiedades: la idea de que ya no lo quieren como antes… Conviene que los padres lo ayuden a valorarse y poco a poco lo asocien a los cuidados del bebé, cuidando de no imponer responsabilidades al hijo mayor. El nacimiento de un hermano es una buena oportunidad para que el niño pueda expresar sus sentimientos, tanto positivos como negativos. Se sentirá partícipe de la alegría de la familia si él también tiene la oportunidad de ponerle el chupete al bebé, hamacarlo en el cochecito, ayudar a mamá a preparar el baño del bebé o a cambiarle los pañales… Esto lo hará sentirse útil e importante.
Cabe recordar que, dentro del núcleo familiar, el papá o la persona que desempeña la "función paterna", es quién mejor puede ayudar a los hijos mayores a superar la crisis de adaptación. En general, la mamá está más ocupada con la atención del bebé y el apoyo de la figura paterna es fundamental para el hijo mayor.
Entre los 18 meses y los 4 años, es la etapa en que se agudiza en el hijo mayor la sensibilidad ante el nacimiento de hermanos, a partir de esta edad su personalidad está más consolidada y es menos probable que se sienta amenazado por la llegada del bebé. Cualquiera sea la edad en que el niño reciba a su hermano lo importante es permitirle sentirse parte de este acontecimiento, sentirse valorado como miembro de la familia. Es una etapa de cambios y adaptaciones para todos y debemos tratar de vivirla con paciencia y mucha alegría.
María Fernanda Vanni
Psicopedagoga Clínica
Problemas de Aprendizaje. Orientación Vocacional
Asesoramiento para Jardines Maternales y de Infantes
Organización de talleres para padres y/o docentes
Santa Fe, Argentina - Teléfono 00 54 342-4557835 – E-Mail: mfvanni@gmail.com
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