PADRES QUE TRABAJAN O ESTUDIAN

Durante la infancia y más aún en el primer año de vida se establecen lazos
estrechos entre los bebés y los padres, quienes ejercen una gran influencia en el desarrollo social, emocional y cognoscitivo (capacidad de conocimiento) del niño.

Cuando los padres están comprometidos con el desarrollo y formación de sus hijos, responden a sus necesidades, pasan buen tiempo con ellos y tienen mayor probabilidad de establecer un vínculo afectivo seguro tempranamente. Investigaciones han demostrado una fuerte relación entre el cuidado del padre al hijo y los puntajes obtenidos a la edad de un año en las pruebas que evalúan el desarrollo y la inteligencia. Los hombres más dispuestos a cuidar sus hijos eran aquellos cuyo matrimonio marchaba bien, estuvieron en el parto, modificaron sus horarios de trabajo, o al menos organizaron sus actividades para estar mayor tiempo en casa
con su hijo y compartiendo con su esposa, incluso hasta los trabajos domésticos.

Por lo anterior en términos generales, lo que afecta a un niño no es estrictamente el hecho de que sus padres trabajen o estudien, de hecho hacerlo, les provee de recursos económicos, laborales e intelectuales, que son muy importantes para asumir su papel de padres con mayores recursos. La dificultad se presenta cuando además de pasar poco tiempo con el niño, la calidad del tiempo compartido es deficiente, cargada de estrés y de rechazo, con pobres vínculos afectivos y escasas demostraciones de sentimientos de aceptación, ya que todo esto puede afectar psicológicamente al niño y el normal desarrollo de su personalidad. Para evitar que esto suceda, es necesario propiciar vínculos afectivos seguros, relaciones sanas y satisfactorias de los padres con sus hijos.

El tiempo debe estar muy bien organizado para poder coordinar las
responsabilidades del trabajo, el hogar y el cuidado de los niños. Sin embargo, a veces no hay tal organización, lo que puede generar un alto grado de estrés que afecte la vida familiar, de pareja, laboral y social.

Algunas opciones son: un trabajo de medio tiempo para la madre; contar con familiares o personas de confianza que les ayuden a ocuparse de los niños y que conozcan las expectativas de los padres frente a la manera de educar al niño; buscar guarderías o instituciones educativas con horarios similares a los del trabajo de los padres, para coordinar mejor el tiempo que se comparte con los hijos; todo esto para fortalecer y mejorar la calidad de vida y a su vez la salud mental y física de todos los miembros de la familia.

Los padres con más habilidades y posibilidades para organizar la vida familiar y laboral estarán menos estresados; serán trabajadores más productivos y, a la vez, unas condiciones de trabajo más óptimas favorecen la vida familiar, contribuyendo a reducir el riesgo de enfermedad mental y de trastornos del comportamiento y la personalidad, por carencias afectivas y maltrato generado del estrés y la angustia de los padres.

COMITÉ DE CONTENIDO TUYTUBEBE