LOS
TIEMPOS EXIGEN CAMBIO HACIA UNA ORGANIZACIÓN FAMILIAR
La situación de mamá con hijos pequeños es compleja. Cada
vez la ayuda del servicio doméstico es más escasa, y ella debe
hacerlo todo. Así las cosas, tiene que arreglárselas lo mejor posible,
simplificando los trabajos y organizándolos mejor.
Está muy bien que la labor de madre y esposa exija una preocupación
por todo lo relativo a ello. Pero también es justo que las madres puedan
disponer de algún tiempo para destinarlo a ellas mismas y a su descanso,
porque corren el riesgo de que, por dedicarse y volcarse sólo sobre su
marido e hijos, estos se vuelven cada vez más exigentes, caprichosos y
poco comprensivos. Por lo tanto, cabe preguntarse si la solución es una
mejor organización que permita involucrar a todos.
En muchos casos concurre el agravante de que la madre de familia además
de ama de la casa, tiene un trabajo profesional. La organización
es entonces una necesidad. Pero la participación del resto de la familia
se asentaría sobre bases muy pobres y poco firmes si únicamente
se pretendiera un descargo de trabajos. Marido e hijos realizarían ciertas
tareas quizás con el deseo de ayudar, sin ser ésta la directriz
que se debería conseguir.
Lo más importante es que todos los miembros de la familia vean el hogar
como un quehacer de todos, en el que no es que puedan o tengan el
deber de participar, sino que poseen el derecho de hacerlo, desde el mismo momento
en que entraron a formar parte de ella. En la consecución de este ambiente
de colaboración, es personaje decisivo, el padre, que es quien tradicionalmente
no se involucra mucho con los trabajos de la casa.
Afortunadamente la mayor parte de los matrimonios jóvenes con hijos pequeños
suele entender, que aparte de la profesión de cada uno, está la
tarea común del hogar en la que ambos deben participar. Y la participación
también tiene que ver como prioridad con la intervención en todas
las actividades relacionadas con los hijos: juego, estudio, ejemplo, diálogo,
deporte, labores domésticas...El papá es un ídolo digno
de imitar, es una imagen que vale la pena copiar. De ahí su gran responsabilidad
en compartir la vida de hogar con todas sus implicaciones. Los hijos comprenderán
mejor el sentido de la colaboración, si ven a su padre integrado.
MARÍA MERCEDES VILLEGAS O.
Directora de Familia
PREESCOLAR CARRIZALES