Es muy común encontrarnos a padres recientes con problemas de pareja. Habitualmente, suele ser algo pasajero, pero dependerá mucho de las características de personalidad de la pareja en cuestión y de las posibilidades de solución que tengan a su alcance.
No cabe duda de que la llegada de un hijo supone un cambio radical en la vida de pareja. La dinámica diaria va a cambiar y todos los hábitos que hasta ahora habíamos mantenido, pero está en nuestras manos controlar estas circunstancias y hacer que la situación sea más llevadera, sobre todo en los primeros momentos ya que estamos pasando por un momento de acomodación y acondicionamiento, es una situación nueva y estaremos nerviosos.
Hay que tener en cuenta que siempre nos costará adaptarnos a cualquier cambio y en este caso, es un cambio bastante importante y elegido, en la mayoría de los casos, por nosotros mismos.
Problemas más frecuentes
Los principales problemas de los que se quejan los padres primerizos son:
Falta de tiempo para realizar tareas cotidianas.
Dificultades de organización, ya que están desbordados por la situación.
Pérdida de atención de uno de los cónyuges hacia el otro porque está demasiado ocupado con el niño.
Depresión postparto de la madre, que ayuda a mantener y a empeorar la situación, pues en este estado no será resolutiva y se dejará influenciar por todo el entorno que, ya de por sí, está desbordado.
El padre, a veces, se ve a sí mismo como poco partícipe de esta situación y tiende a menudo al aislamiento y a la falta de comunicación con su pareja. El niño requiere todas las atenciones y el padre se refugia en otras cosas para entretener el tiempo que pasa solo.
Problemas de celos hacia el niño, ya que necesita mucha atención y en el reparto hemos salido perdiendo.
Uno de los cónyuges acepta muy bien y excesivamente su nuevo rol de padre, con lo que vuelca todas sus expectativas en hacerlo bien y en ser un padre eficiente. Así las cosas, lo que ocurre es que toda la atención es para el niño, se pierde cualquier vínculo anterior a la maternidad y ahora, todo se centra en niño, pañales, biberones, etc. Esto se puede controlar e intentar que no ocurra hasta tal extremo.
El padre acepta muy mal el reparto de atenciones debido a una baja autoestima. Los celos hacia el niño y las recriminaciones hacia su pareja se hacen más patentes y no mejoran con el paso del tiempo. Esta situación resulta más conflictiva que unos simples celos iniciales, pues si el padre no acepta al niño y le critica, le discrimina, etc., estamos ante un problema añadido que habrá que solucionar con ayuda profesional.
Claves para sobrellevar la situación
Aunque parezca complicado, la forma de mejorar la situación está en sus manos. A continuación les ofrecemos algunas claves:
Superar la depresión postparto: Una vez superada, el estado de ánimo de ella mejorará, con lo que podrá arreglárselas mejor y organizarse los tiempos y horarios.
Igualdad de responsabilidades: Es una situación nueva para los dos y ninguno debe cargar con más trabajo que el otro, aunque, indudablemente, la madre llevará mucha más carga con el bebé. Pero el padre podrá aligerar la carga con tareas domésticas (ir a la compra, preparar comidas, etc.)
Que él también cuide del bebé: Involucra a tu pareja en los cuidados del bebé; él también puede bañar al niño o darle de comer. Mientras, tú podrás hacer otras cosas. No quieras ser la madre perfecta, ya que descuidarás a tu marido y estropearás la relación.
Dediquen tiempo para darse cariño mutuamente: Ahora hay menos tiempo, pero si lo aprovechan no notaran tanto cambio. Una caricia o un beso no lleva tanto tiempo y ayudará a mantener el contacto.
Involúcralo durante el embarazo: Antes de que nazca el niño, involucra a tu pareja en todos los preparativos, compras, etc. Así, se irá haciendo más a la idea y luego no se sentirá tan desplazado.
Fomenta su autoestima: Hazle sentir útil y valorado, y es que, habitualmente, las mujeres hacen lo contrario y pretenden hacerlo todo ellas solas. Cambia de estrategia, te irá mejor.
Salgan de casa: No caigan en la trampa de quedarse en la casa por el niño, intenten seguir con la dinámica de siempre dentro de sus posibilidades y de las del niño y no dejen de lado a amigos y a la familia. Pasados los primeros momentos, lo agradecerán.
Valoración real de la situación: Acepten lo que tienen ahora y no sufran por lo que tenían antes, es una pérdida de tiempo.
Tomado de Terra.es
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