
LECCIONES
QUE APRENDEMOS DE NUESTROS HIJOS
Por: Juliana Restrepo Toro – Magíster en Educación
Las
diferentes etapas que recorren nuestros hijos e hijas en su proceso
de crecimiento, nos brindan la oportunidad como padres y seres
humanos, de crecer, aprender y conocernos más a fondo.
Este nuevo papel nos muestra aspectos desconocidos de nuestra
personalidad y nos ayuda a descubrir habilidades extraordinarias,
que no creímos tener.
El rol de padres conlleva una reflexión constante sobre
nuestra forma de actuar, de comportarnos, de ser. Desde el momento
maravilloso en que nos convertimos en padres, un mundo nuevo se
abre ante nuestros ojos, nos damos cuenta que no sólo enseñamos,
sino que tenemos demasiado que aprender de ellos y por ellos.
Durante nuestra etapa de noviazgo y en los primeros años
de matrimonio, los padres nos visualizamos en nuestro rol como
futuros tutores de nuestros hijos, tenemos largas conversiones
sobre todo lo que les enseñaremos y las habilidades que
desarrollarán “gracias” a nosotros: jugar fútbol,
montar en bicicleta, aprender a compartir, tratar bien a sus amigos,
trepar árboles, bailar como mamá o papá,
en fin tantos sueños como sean posibles. Lo que menos imaginamos,
es lo mucho que nuestros hijos e hijas a su vez nos enseñarán
al afrontar numerosas situaciones nuevas y complejas, aprenderemos
sobre su ser más profundo, entenderemos su relación
con los demás y el mundo en general, tal y como ellos lo
ven.
La primera oportunidad que ellos nos brindan es la de demostrar
la fuerza del amor y del instinto paternal. De igual manera, a
partir de su nacimiento nos brindan otras lecciones de las cuales
tal vez no hemos sido concientes:
EL AMOR NO TIENE FIN.
A partir de la llegada de los hijos, podemos afirmar que también
llega el amor desinteresado e incondicional, al punto que tal
vez en nuestra vida nunca habíamos sentido un amor más
grande (diferente al establecido con nuestros padres, hermanos
o cónyuge). Pareciera ser que, de alguna manera, cada nuevo
hijo crea su propio espacio en nuestro corazón y nos damos
cuenta de que tenemos cada vez más amor para darles, porque
es infinito y diferente.
NUESTROS PROPIOS INTERESES PASAN A SEGUNDO PLANO.
Al ser los padres los primeros referentes emocionales de los hijos,
se asumen responsabilidades y exigencias nuevas, aprendemos a
postergar nuestras necesidades y en parte nuestros intereses,
pues ellos exigen todo nuestro tiempo y dedicación. Nuestra
prioridad cambia: ahora son ellos lo más importante en
nuestras vidas.
CONOCEMOS ASPECTOS “DESCONOCIDOS” DE NUESTRA PERSONALIDAD
Las diversas situaciones a las cuales nos enfrentamos como padres
primerizos, generan en algunos de estos casos sentimientos tales
como: la rabia, la impaciencia, la frustración, la impotencia,
la tristeza; aprendemos con la experiencia qué estos sentimientos
más que dominarnos debemos DOMINARLOS. Afortunadamente,
aprendemos también que podemos experimentar sentimientos
negativos, sin actuar de acuerdo a ellos. El autocontrol es una
elección importante que se tiene que desarrollar rápidamente
desde que nuestros hijos nacen.
ANTE TODO, SERES HUMANOS
El amor incondicional de nuestros hijos es una recompensa que
nos conforta día a día. Si nos equivocamos y se
nos pasó la mano con el algún sentimiento negativo,
ellos nos hacen sentir que no fue tan grave. Debemos tener presente
que no somos perfectos y que nadie nos está exigiendo que
lo seamos. Mañana trataremos de controlarnos más,
y por ello seremos mejores. Ojalá pudiéramos establecer
un espacio de reflexión personal y conyugal para evaluar
cómo estamos realizando el papel MÁS importante
de nuestras vidas: SER EXCELENTES PADRES.
LAS VIRTUDES APARECEN EN EL EJERCICIO DE LA PATERNIDAD –
MATERNIDAD
De la mano de ellos, llegan otras facetas interesantes de nuestra
personalidad, es increíble como sacamos recursos internos
nunca antes conocidos. Cómo ante una “rabieta”
de nuestro hijo de dos años, la paciencia “sale a
flote” y encontramos formas de resolverla de una manera
sana y efectiva. Ni que hablar de la tolerancia ante “el
ruido” que ellos hacen, él vencerse cada mañana
a las 5 am. para darle de comer o por que simplemente empieza
el día para ellos.
Definitivamente, son muchas las oportunidades de crecer que nuestro
hijos nos brindan, el ejercitarse en él amor si qué
nos hace CRECER!