Disciplinemos a nuestros hijos con amor


Existen tan variadas definiciones sobre lo que es la disciplina, que con frecuencia confundimos lo que verdaderamente ésta debe representar en la educación de nuestros hijos y solemos pensar que indefectiblemente tiene que ver con el “control”, la “privación”o el “castigo”. Yo misma, cuando mis hijos estaban pequeños, llegué a pensar que necesariamente para disciplinarlos, había que castigarlos. Si embargo interiormente yo sentía que debía existir otra forma de guiar a mis hijos amorosamente. Así fue como en mi búsqueda, encontré una filosofía diferente de crianza basada en: el respeto por las necesidades de los niños, la aceptación de sus capacidades y el conocimiento profundo de las diferentes etapas de su desarrollo evolutivo. Es lo que la Liga de la Leche ha denominado disciplina con amor.

Es importante entender que no existen reglas fijas ni fórmulas mágicas, porque cada niño es un ser único y cada familia establece su propio estilo y manera de aplicarlo. Lo importante es tener algunos conceptos claros y utilizar herramientas básicas: paciencia, intuición y habilidad para aplicar el conocimiento.

Cinco conceptos básicos:

1. Los no son una especie distinta, son simplemente un hombre o una mujer que estan en proceso de alcanzar su crecimiento completo.

2. Los niños son seres buenos por naturaleza y desde su bondad innata asumen que el mundo también es bueno. Confían plenamente en sus padres y desean imitarlos. Esta bondad puede ser fomentada o ahogada y nuestra actitud con respecto a la disciplina marca la diferencia.

3. todo lo que los niños aprenden lo hacen por ejemplo; por eso la tarea más importante de los padres es convertirse en los modelos adecuados para su “confiada imitación”.

4. Los niños necesitan ser guiados, recibir instrucciones y en ocasiones, ser corregidos. El objetivo no es controlarlos o amaestrarlos, es permitirles ser ellos mismos, en cada etapa de su vida, guiándolos firme, pero amorosamente.

5. la disciplina es básica para lograr la integración de los niños a la sociedad, pero antes de que comprendan lo que es aceptable para la sociedad, se les debe enseñar el comportamiento aceptable en su propia familia.

Cuando el bebé nace, sus deseos son necesidades. Responder a ellos y satisfacerlos adecuadamente establecerá una adecuada comunicación que permitirá más adelante lograr comportamientos de disciplina en forma más rápida y sin métodos agresivos. A medida que crece, toma conciencia de las necesidades de los otros y puede comprender que sus deseos no siempre son necesidades. Es importante entender que una cosa es satisfacer las necesidades de los niños, y otra es dejarlos hacer lo que quieran , a costa de los demás.

Cuando los niños empiezan a gatear o a caminar, se inicia en ellos una etapa de conocimiento del mundo por medio de la exploración. Se convierten en pequeños detectives que desean investigarlo todo. Esto es lo normal para esta etapa; por lo tanto debemos darles la libertad necesaria para que lo hagan, creando un entorno seguro en el hogar. Podemos sentarnos en el suelo por un momento y dar una mirada a nuestro alrededor para ver que todo lo que esté a su alcance en nuestra casa sea inocuo, asegurándonos de dejar suficientes cosas interesantes para su exploración.

Sin embargo, no todos los espacios en que los niños se desenvuelven podrán estar en estas condiciones, por ejemplo, cuando vamos con ellos de visita y desean investigar un objeto que es delicado o peligroso, es posible satisfacer su curiosidad, mostrándoselo en nuestras manos y explicándole los riesgos y cuidados que se deben tener , y luego cambiar su atención en otra dirección o hacia otro objeto que despierte su interés. Cuando se ha logrado esto podremos llevar el objeto peligroso o delicado fuera de su alcance y de su vista. Para esto será necesario llevar siempre un nuestro bolso algo que le resulte interesante.

En situaciones de verdadero peligro es posible dar un grito súbito de alarma o un carrera rápida, sin excesos para no asustarlos, pero es importante que aprendan a imitar medidas de protección cuando hay peligros.

Cundo se comportan con rudeza y muestran poca colaboración, lo que sucede por lo general es que pueden estar cansados, aburridos, hambrientos o sobreexcitados; esto es lo que interpretamos comúnmente como “está necio”. Lo que verdaderamente ns están indicando es que necesitan nuestra atención.
Cuando realizan reiterativamente un acto hostil, como golpear o morder a otro niño, debemos responder inmediatamente evitando que continúe la agresión y llevando al agresor a que experimente un sano sentimiento de culpabilidad.
Lo menos indicado sería agredirlo a él, pues estaríamos reforzando su conducta. En muchos casos, como en éste, cuando se haga necesario aplicar un correctivo, debemos preguntarnos: ¿ es eficaz?, ¿ cómo afecta la autoestima del niño?, ¿ cómo repercute en las relaciones padres-hijos?.

Si queremos enseñar orden a nuestros hijos, sólo basta con recordar que todo lo aprenden por el ejemplo y lo hacen jugando. Cuando estemos aseando u ordenando la casa invitémoslos a participar como si fuera un juego; les podemos dar un paño húmedo para que limpien , o una escoba de juguete si ya tienen la edad suficiente para manipularla.
Asignemos un sitio para cada cosa y tengamos un canasto o cajón en el cual siempre puedan guardar alegre y fácilmente sus juguetes cuando terminen de jugar.

Así , poco a poco podremos ayudar a nuestros hijos a tener un buen comienzo en el aprendizaje de los valores y las normas necesarias para integrarse a la sociedad. No siempre es una tarea fácil, porque solemos repetir con nuestros hijos lo que hicieron con nosotros , casi de una manera inconsciente. Tristemente, la gran mayoría de los padres de ahora fuimos victimas de métodos de disciplina que distan mucho de lo que quisiéramos para nuestros hijos. Esta es una invitación a que los revaluemos y busquemos otras formas de ayudar a nuestros hijos a crecer y ser más felices, guiándolos amorosamente.

Eugenia Ramírez J
Educadora sexual
Lider de la Liga de la Leche Internacional.
Tomado de la Revista Nuestro Hijos No. 5 - Año 2.002.