Disciplina para los niños y niñas
(0 a 5 años)
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La disciplina es un sistema indispensable para que los niños y niñas aprendan a controlar sus impulsos y deseos inmediatos, a organizar sus actividades, asumir sus responsabilidades, comprender lo que les beneficia y diferenciarlo de lo que los perjudica, perseverar en sus metas a pesar de las dificultades, tener claridad sobre muchos aspectos, saber el camino a seguir, planear y construir su proyecto de vida.

Los hijos necesitan límites, esto se logra orientando sus valores y regulando su comportamiento mediante mecanismos de orientación y control, tales como las explicaciones, los incentivos, los elogios, las sanciones, las correcciones verbales, los acuerdos, la adecuación del ambiente, el ejemplo de los padres y sobre todo de la capacidad de estos para ponerse de acuerdo en las normas y estilo de crianza; lo que a su vez beneficia la estructuración de personalidad de los hijos(as) y la armonía familiar.

Con la disciplina se busca que el niño o la niña vayan elaborando una normatividad propia que guíe su vida de manera responsable y creciente. Los padres y madres tienen la función de inculcar disciplina en sus hijos e hijas para que finalmente ellos puedan desarrollar control sobre su propia vida.
Los padres deben apoyar y estimular el buen comportamiento, a la vez que desalentar y sancionar los comportamientos perjudiciales, ya que lo importante no es acatar las normas para no exponerse a las sanciones, para no ser castigados, sino para vivir mejor a nivel personal y en armonía a nivel familiar, escolar y social.

Las normas deben vivenciarse o percibirse como una ayuda para vivir mejor y saber por dónde se va. Para los adultos por ejemplo, los semáforos son una norma que nos ayuda a transitar mejor, dando vía a todas las personas y evitando accidentes e incluso la muerte; de tal manera que si los semáforos siendo una norma, lo percibimos como una ayuda para vivir mejor, la respetamos, no la violamos, la acatamos aunque no nos estén viendo, no tanto para evitar la multa o sanción del tránsito, sino para evitar accidentes, cuidar la vida propia y la de otras personas.
Evitamos transgredir o violar la norma de los semáforos, incluso cuando no nos ven, porque tenemos claro el beneficio de cumplirla.

Siguiendo con este ejemplo de los semáforos, justamente en el diario vivir, los hijos observan y se dan cuenta como vivimos y acatamos los adultos esas normas, si usted le exige a su hijo cumplir sus normas de la casa, pero usted no cumple las normas de convivencia familiar, social, las normas del tránsito y todas las normas que en general tiene la sociedad, es difícil esperar que su hijo las cumpla.
Si usted se pasa el semáforo en rojo, arroja las basuras a la calle, insulta a una persona que se atraviesa cuando usted transita en su carro, se descontrola con el calor y los trancones, pierde la paciencia y deja escapar palabras soeces, se niega a pasar al teléfono la mayoría de veces, dice mentiras, trata a gritos y golpes a sus hijos ¿Cómo esperar que estos introyecten, asimilen, comprendan y vivan las normas como algo que les ayuda a vivir mejor?

En el caso de los niños y niñas menores de cinco años, algunos padres y madres pueden pensar que a esta edad no hay que poner normas porque los hijos están muy pequeños, porque no entienden, porque no aprenden y no están en capacidad de hacer lo que se les pide.
Estos padres no practican la comunicación constante como medio de educación y conocimiento, de expresión de sentimientos, no permiten opinar a los niños, les dicen que no se metan en conversaciones de mayores y recurren a las amenazas, gritos y golpes, como medio de controlar y ejercer su autoridad. Este tipo de padres no alcanzan a percibir las reales capacidades de sus hijos menores de cinco años, tienen creencias falsas sobre los niños y falta de información actualizada y científica, que los limita en su función de padres y de madres y los lleva a cometer errores por omisión dejando de hacer cosas adecuadas y por comisión haciendo cosas inadecuadas, de consecuencias en muchos casos graves para la formación de una personalidad sana en sus hijos y en relación a su función de acompañamiento permanente en la formación de la disciplina como una forma de vivir mejor a nivel personal y en armonía con la familia, la escuela y la sociedad.

Las normas claras tienen en cuenta algunos aspectos como: QUÉ HACER Y CÓMO HACERLO.

A continuación se analizará algunas condiciones de las normas

1. Las normas deben ser útiles, claras y tener un beneficio concreto:

El adulto debe tener razones de peso para poner normas, debe estar en condiciones de responder a la pregunta ¿Para qué sirve esta norma?
Las reglas inútiles, nacen del capricho del padre o la madre, por torpeza o por ansias de poder, generan en los hijos resentimientos y deseos de liberarse de ellas.

Explíquele al niño(a) el beneficio de la norma, de esta forma la cumplirá con buena voluntad, motivación y convicción propia, no la cumple para evitar un castigo o recibir una recompensa, su propio beneficio estará centrado en la satisfacción personal que siente al cumplir la norma porque la entiende y le ayuda a vivir mejor.

Dar explicaciones puede resultar molesto para algunos padres y madres, principalmente aquellos que se han acostumbrado a gritar, amenazar o golpear para imponer su voluntad y demostrar su poder, cuando esto sucede, en su ausencia, los hijos(as) violarán las normas porque no entienden el beneficio de cumplirlas y por el resentimientos de sentirse obligados y presionados a cumplirlas, y cuando el padre o la madre dictadores de normas rígidas que no se han tomado el tiempo para explicar se encuentran en casa, los hijos las acatan para evitar el castigo.

La claridad de las normas o reglas permite a los hijos(as) saber que se espera de ellos. Una regla con sentido es aquella que especifica que es lo aceptable y lo inaceptable.
Una explicación adecuada es la que además de decir que hacer dice como hacerlo bien, siendo así, no es necesario repetirla en exceso, porque esto toca con el terreno de la "cantaleta", y es entonces cuando los padres descontrolados le gritan al niño(a) diciéndoles "Es que no me entiende, parece bruto(a)", y no es justamente la falta de comprensión lo que lleva a transgredir la norma, sino el sentirse asfixiados más que orientados por estas, y no es la falta de comprensión en si misma el problema, es la falta de convicción.

Explicar las razones de las normas trae beneficios como fomentar valores de equidad, justicia, convivencia y respeto en los hijos, les ayuda a controlar sus emociones y comportamientos, les da herramientas para juzgar lo bueno y lo malo, lo que les conviene y les afecta, les enseña a obrar por convicción y principios, no por miedo al castigo o temor al rechazo, les da bases para la formación de una disciplina que les facilita asumir sus metas y decisiones, así como las consecuencias de sus actos y les provee de las bases para desarrollar una personalidad firme y sana, para convivir en paz consigo mismo y con los demás.

2. Los padres deben entrenar y enseñar a sus hijos en la forma de hacer lo que ellos esperan con las normas.

Los padres y madres deben asegurarse de que su hijo(a) endienta cómo hacer lo que les piden, lo que esperan de ellos, de lo contrario pueden sentirse inseguros e incapaces, esto genera frustración y culpa por no poder o no saber hacer las cosas que esperan sus padres de ellos, también puede conducir al niño a una baja autoestima.

Hay normas que por su carácter son de cumplimiento obligatorio para todos los integrantes de la familia, padres e hijos por regla general deberían avisar a dónde van y a qué horas regresan, hacer reclamos sin agredir física ni verbalmente.

Los niños y niñas menores de cinco años entienden muchas cosas, aprenden con facilidad, principalmente del ejemplo de sus padres, porque son sus máximos ídolos, sus figuras más significativas, su apoyo y fuente de satisfacción de sus necesidades. Se motivan si los animamos, y poco a poco van desarrollando habilidades y seguridad en si mismos para comprender y practicar las normas que le ayudan a vivir mejor.

Si usted espera que su hijo aprenda a bañarse, vestirse y comer solo, a hacer garabatos y dibujar la figura humana, a saltar la cuerda, a nadar, a bailar, a contar cuentos, a comunicar sus emociones, miedos, fantasías e inquietudes, debe enseñarle cómo hacerlo, debe compartir estas experiencias mostrándole cómo se hace y debe tener disposición personal y de tiempo para acompañarlo en este proceso, solo así su hijo(a) entenderá las normas como una herramienta que le ayuda a vivir mejor, y lo seguirá valorando por sus enseñanzas, por su amor y perseverancia, por esa disciplina que le transmitió con paciencia y respeto.

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