En el mundo entero se celebra la navidad de formas muy diferentes
y acordes con la cultura propia de cada región, pero
en todos los lugares su sentido es el mismo: navidad es época
de fraternidad, de reflexión, de amor y de esperanza;
esperanza que se cifra en el porvenir y que desde antaño
los seres humanos esperamos de esta época un cambio;
que cesen las guerras, la injusticia y los males que aquejan
al espíritu humano; que llegue la paz, la prosperidad,
la salud, el equilibrio.
La cercanía del mes de diciembre crea expectativas
en todas las familias: se hacen planes, se organizan fiestas,
paseos, cenas, asados, compras, días de descanso, obsequios
para los seres queridos, tarjetas; se visten los hogares de
alegría, luz y color; en fin, el espíritu humano
se dispone para estar alegre, para recibir y dar amor, para
compartir, para esperar
¿Por
qué y para qué se celebra la navidad?. Cuentan
los historiadores que desde los tiempos más antiguos
se celebraban fiestas decembrinas con profundas raíces
mitológicas y astrológicas. En los países
escandinavos durante el solsticio de invierno se adoraba
al sol invictus, sol victorioso, que regresará en
primavera con su intensa luz a llenar de calor y verdor
los campos, con promesas de luz y bienestar. Como los árboles
y los campos se llenan de nieve y la luz es poca, se acostumbraba
adornarlos según el lugar, con velas encendidas,
frutos de cosechas anteriores o lazos de color rojo, símbolo
de amor y fertilidad; llevar un árbol a la casa y
cuidarlo durante el invierno se fue convirtiendo en una
costumbre popular.
En
Roma celebraban las fiestas Saturnales del 17 al 24 de diciembre,
se repartían regalos a los niños y a los pobres,
se cerraban las escuelas, se prohibía hacer la guerra
o propinar castigos; en Persia celebraban el cumpleaños
del dios Mitra, "protector del orden cósmico";
los judíos celebraban la fiesta de la luz; y los
cristianos, hacia el siglo IV, celebraban en las catacumbas
y en secreto, la Pascua y la Epifanía.
Hacia
el año 313 el emperador Constantino se convirtió
al cristianismo y unificó las celebraciones paganas
y las cristianas, fijándose hacia el año 352
el 25 de diciembre como el día del nacimiento de
Jesús, el día de la navidad. Desde entonces,
las festividades han tenido muchas transformaciones. Años
atrás, en los hogares, se preparaba con entusiasmo
y reverencia la llegada del 7 de diciembre para alumbrar,
con cada una de las luces que se encendían en las
casas, el camino de la virgen María y José
hacia Belén; se oraba y se les deseaba desde lo más
profundo de los corazones una llegada feliz. A las siete
de la noche todo era ansiedad y alegría; las calles
se llenaban de luz y grandes y chicos cuidaban que "el
viento no fuera a apagar las velas y el camino de la virgen
se quedara a oscuras"
Expliquemos
a nuestros hijos los orígenes de estas festividades
para que ellos conserven la tradición, conserven
la felicidad de la navidad que es ESPERANZA, el espíritu
de la navidad que es PAZ, el corazón de la navidad
que es AMOR.
ÁURYN Centro Pedagógico
Integral
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