Compromiso con nuestros hijos

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Estamos acostumbrados a pensar que un niño es... "Un adulto en miniatura", esa personita que debe (generalmente, "tiene") que responder a las expectativas que las personas adultas que los rodean tienen frente a él. Desde muy pequeño, todos (padres, abuelos, tíos, amigos y hasta vecinos) opinan, definen su destino; sus gustos, su comportamiento, sus juegos, la elección de sus afectos. Desde la cuna se le define su futuro profesional!

No ha afirmado aún los músculos de las piernas y ya estamos pensando en qué hacer para que camine pronto, no ha estructurado su pensamiento y por ende su lenguaje y ya le tenemos el fonoaudiólogo para que aprenda a pronunciar la "r" y no cambie "t" por "c"; al año y medio estamos felices (¡!) porque ya controla esfínteres, a los tres, ya debe patinar, jugar fútbol o bailar ballet, recibir clases de música, ingles y natación, además de asistir regularmente a su "colegio", respetando los horarios y las normas disciplinarias impuestas. A los cuatro, debe participar en el concurso de chalanes y asistir a las clases de computadores, pues a los cinco debe ser un genio para navegar en Internet... Vale al pena preguntarse entonces...¿ y todo esto por qué y para qué?

Padres preocupados?, maestros comprometidos? Unos y otros jugamos un papel importantísimo en la vida de los niños, pero todos igualmente debemos tener conciencia que no son adultos en miniatura, no son nuestro espejo, no son los niños del futuro. Simplemente son niños de hoy, de aquí, de ahora. Del presente.

Hay que entonces preguntarse: ¿qué efectos produce semejante afán en la vida de nuestros futuros adultos?

Se piensa que un niño es tan solo un niño, cuatro letras que describen la esencia del personaje mas importante de las vidas, pero contradictoriamente, mas ignorado en sus necesidades de niño.

A un niño no hay que imponerle disciplina, hay que brindarle afecto, confianza en sí mismo y seguridad.

A un niño no hay que inyectarle conocimientos o conceptos, hay que brindarle espacios para el descubrimiento, la exploración y la creatividad

A un niño no hay que trazarle un camino, él, por su propia iniciativa, quiere recorrerlos todos, por eso brindémosle la oportunidad de que camine y dirija sus pasos hacia la búsqueda de sus propios intereses.

A un niño simplemente hay que permitirle "ser feliz" y ese niño sin duda alguna será alguien mejor de lo que cada uno de nosotros como adultos pensamos de él, porque su ingenio, creatividad y la magia que lo caracteriza le permitirán descubrir el mundo en el que vive.


Blanca Rocío Bernal Villegas
Directora Centro Infantil Génesis
genesisci@epm.net.co
Tel (574) 3360296