LINEAMIENTOS A TENER EN CUENTA AL IMPARTIR NORMAS
Y EJERCER AUTORIDAD :


Si el papel del padre es transmitir normas, por lógica se deduce que el papel del hijo, es el de violarlas, es decir, porque existe la tendencia a la transgresión, que hace necesaria la ley.

El momento trascendental para sumir la norma es su violación, ya que es clave en el aprendizaje y posibilita una verdadera formación responsable.

De la sabiduría con que se asuma la violación de la norma, depende la interiorización, permanencia y respeto por ella.

La tendencia del padre es hacer de la norma una " norma " para sus hijos, mientras que la de cada uno de los hijos, es buscar que les tengan en cuenta sus necesidades , deseos y singularidades.
El hijo que choca con la norma se hace visible a los ojos de sus padres y esto le representa una ganancia afectiva. Muchas veces ésta es la única vía que el hijo logra encontrar para hacerse tener en cuenta y de esto deben estar atentos los padres, es decir, que detrás de cada transgresión existe un reclamo de AMOR.

El ejercicio de la autoridad siempre pone en escena asuntos personales de quien la ejerce , por ello los padres deben estar atentos a su surgimiento , para evitar inconsistencias entre lo que hacen y lo que dicen.

La peor aliada al momento de ejercer autoridad es la angustia, porque conduce generalmente al autoritarismo y en algunos casos al Leseferismo (dejar hacer, dejar pasar ) .

La autoridad permite aprender del error, el autoritarismo y el Leseferismo generan violencia y crean la sensación de abandono y desamor.

El autoritarismo no conduce a una formación responsable por que constituye un chantaje afectivo , por cuanto lleva a la imposición arbitraria de una regla, e implica el sometimiento al otro.

La mejor vía para el ejercicio de la autoridad en la pareja, es el acuerdo con respecto a las normas que se manejan en la familia, pues esto evita confusiones al hijo.

El acuerdo entre los padres permite crear normas claras, concisas y consistentes.

Simultáneamente a la creación de normas, los padres deben también estar de acuerdo en las sanciones para el momento de transgresión, esto le permite al hijo confirmar la importancia de la norma en sí y evita que el padre adopte comportamientos agresivos contra su hijo.

Los padres deben tener calma y capacidad de reconocer cuál es la sanción mas pertinente , según la conducta a sancionar , el momento evolutivo por el que atraviesa y las circunstancias que rodearon el acto transgresor.

La sanción debe efectuarse previo conocimiento de la norma, es decir, tanto la norma como la sanción deben ser planteadas antes de la violación .

Antes de la sanción los padres deben conocer el motivo de su hijo para la transgresión de la norma, lo cual creará un clima de verdadero diálogo . Así como la re - afirmación de quien es el que detenta la autoridad.

La sanción no es un acto en el que se exhibe la fuerza y voluntad de los padres, es mas bien un acto que exige un momento y un espacio que permita confrontar al transgresor con las consecuencias de sus actos.

La sanción debe ser oportuna y consecuente con la conducta. El hijo debe tener claro porqué se le está sancionando.

La sanción no se imparte con un sentimiento agresivo, porque pasa a ser una lección o un desquite y genera culpa en el padre y resentimientos en el hijo.

Sanción no es sinónimo de disgusto, ella se puede impartir con afectos positivos y sin que deteriore la relación padre - hijo.

Los lineamientos anteriores recuerdan entonces que los hijos, niños / as ó jóvenes, son sujetos que asimilan normas siempre y cuando estén bien fundamentadas por quienes ejercen la autoridad y sean consecuentes con el discurso y dinámica familiar.