El aprendizaje. ¿Cómo contribuimos como enseñantes?
Para hablar del aprendizaje en esta oportunidad lo voy a hacer de la mano de una autora Argentina, la psicopedagoga Alicia Fernández, quien nos regala en uno de sus libros una maravillosa escena de aprendizaje descrita nada más y nada menos que por dos niñas. Dice así:
“Las nenas hablaban entre sí. Sin la interferencia de ningún adulto se vieron en la necesidad de explicar qué quiere decir <aprender>(...)
- Me voy a aprender a nadar.- dice Silvina con la alegría de sus 6 años cumplidos.
- ¿Vas a nadar?- interviene la hermana, tres años menor.
- No, voy a aprender a nadar.
- Yo también voy a jugar a la pileta.
- No es lo mismo. Yo voy a aprender a nadar, dice Silvina.
- ¿Qué es aprender?
- Aprender es...como cuando papá me enseñó a andar en bicicleta. Yo tenía muchas ganas de andar en bicicleta. Entonces...papá me dio una bici...más chica que la de él. Me ayudó a subir. La bici sola se cae, la tienes que sostener andando...
- A mí me da miedo andar sin rueditas.
- Un poco de miedo da, pero papá sostenía la bici. No se subió a su bicicleta grande y dijo <así se anda en bici...>. No, él se puso a correr a mi lado, siempre sosteniendo la bici..., muchos días, y de repente sin que yo me diera cuenta, soltó la bici y siguió corriendo al lado mío.
Entonces yo dije: ¡Ah...! ¡APRENDÍ!
Una mujer, que escuchaba la escena desde lejos, no pudo dejar de mirar, la alegría del <aprender> pronunciado, que se había trasladado hasta el cuerpo de la más pequeña, y aparecía por el brillo de sus ojos.
- ¡Ah! aprender es casi tan lindo como jugar.- respondió
- Sabés, papá no hizo como en la escuela. No me dijo: <hoy es el día de aprender a andar en bicicleta>. <Primera clase: doblar. No tenía un boletín donde anotar: <muy bien>, <excelente>, <regular>... porque si hubiera sido así, no sé, algo en mis pulmones, en el estómago, en el corazón, no me hubiese dejado aprender>.
La mujer psicopedagoga que presenciaba la escena, nunca había escuchado, ni leído, ni logrado escribir una explicación tan acertada del acto de enseñar y aprender (...).”
Aprender es casi tan lindo como jugar... porque para aprender necesitamos del deseo, del placer de encontrarnos a nosotros mismos en el acto de aprendizaje, de reconocernos autores de nuestra obra. Para aprender necesitamos del interjuego del organismo, el cuerpo, la inteligencia y el deseo, cada uno de ellos forman parte de la trama del aprendizaje.
Pero no podemos hablar del aprender sin hacer referencia al enseñar. Más que dar consejos o recetas para favorecer el aprendizaje de los niños les propongo que, como adultos significativos (padres, hermanos, tíos, abuelos, maestros...), nos permitamos reflexionar, ya que mientras haya lugar para las preguntas también lo habrá para el deseo de conocer... Aquí van entonces algunos interrogantes, seguramente ustedes podrán ampliar la reflexión con los suyos propios:
- :¿En qué lugar nos ubicamos cuando enseñamos?¿Qué posición tomamos como enseñantes? ¿Somos como este papá que acompaña corriendo al lado y deja a la niña hacer a su manera, o por tratar de ayudar terminamos haciendo por el niño o mostrando como única nuestra manera de hacerlo?
- ¿Somos capaces de dar lugar al niño para desplegar sus propias herramientas para aprender o insistimos para que utilicen las nuestras? ¿De esta manera facilitamos el proceso de aprendizaje? ¿Obturamos el placer de la autoría en el aprender?
- ¿Qué estamos fomentando en los niños con nuestra postura? ¿Contribuimos a fortalecer su autonomía y sus posibilidades de aprendizaje? ¿Aceptamos las diferencias individuales, justamente como signo de la propia autoría, o intentamos que alcancen aprendizajes mecanizados en los cuales el placer y el deseo de conocer no tienen cabida?
Tanto en las situaciones donde el aprendizaje es saludable como también en aquellas en las que nos encontramos con patologías o dificultades en el aprender, considero que es desde el lugar de la pregunta desde donde el adulto puede movilizarse para favorecer los procesos. Más que buscar certezas, creo que la clave está en seguir generando preguntas, y darle lugar a la duda. No olvidemos que quien aprende es también enseñante y quien enseña también es aprendiente. . Hasta la próxima...
María Fernanda Vanni
Psicopedagoga Clínica
Problemas de Aprendizaje. Orientación Vocacional
Asesoramiento para Jardines Maternales y de Infantes
Organización de talleres para padres y/o docentes
Santa Fe, Argentina - Teléfono 00 54 342-4557835 –
E-Mail: mfvanni@gmail.com
FERNÁNDEZ, Alicia. Poner en juego el saber. Psicopedagogía: propiciando autorías de pensamiento. Ed. Nueva Visión. Bs. As. 2002.