Amor y amistad para mis hijos


Un niño feliz es la mejor recompensa que un papá debería esperar recibir, pero de qué depende que un niño sea feliz o no?

Muchos padres hoy en día nos estamos olvidando de escuchar a nuestros hijos, de agacharnos y colocarnos a su altura para poder ver, mirar, observar y sentir el mundo desde éste punto de vista.

El afán de convertir a nuestros niños en adultos "sabelotodos" implica someterlos a un régimen donde lo importante son las reglas, las órdenes y la disciplina. Queremos que ellos alcancen lo que nosotros no pudimos lograr y que aprendan y conozcan todo en el menor tiempo posible. Y todo esto para qué? Para mostrarlo ante amigos y familiares?

No es justo y mucho menos cuando estamos hablando de nuestros hijos, que lo único que piden a gritos es que los dejen ser ellos: niños.

Un niño es feliz cuando se le respetan sus gustos, su manera de actuar, sus limitaciones y su tiempo de desarrollo. Aspectos claves que a futuro se traducen en autoestima y seguridad.

Seamos amigos de nuestros hijos, aceptémoslos como son, dejemos que se conozcan ellos mismos y cuando descubran quiénes son enseñémosles a que se quieran mucho para que después puedan dar y abrirse a las personas con amor y seguridad.

Demostrémosles que los queremos y amamos de otra manera más simple y eficiente: abracémoslos, digámosles que los queremos, conozcamos sus juegos, compartamos con ellos más tiempo y disfrutémoslos ahora que son niños y necesitan tanto de nosotros.

Hagámosles sentir el verdadero significado de la palabra amor pues recordemos que ésta es la principal motivación interior que tiene el ser humano para alcanzar o abandonar sus metas.

Que el niño experimente el gran sentimiento del amor desde su casa le permitirá sentirse siempre seguro de sí mismo y nunca cerrará sus puertas cuando se trate de brindar amor a alguien mas.

CREDITO:
TUYTUBEBE
COMITÉ DE CONTENIDO